(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2016-02-24 ω
15364borracho.

-Yo así lo creo -dijo don Juan-; y si fuera posible, se había de mandar que ninguno fuera osado a tratar de las
15365 cosas del gran don Quijote, si no fuese Cide Hamete, su primer autor, bien así como mandó Alejandro que ninguno fuese 15366osado a retratarle sino Apeles.

-Retráteme el que quisiere -dijo don Quijote-, pero no me maltrate; que muchas veces
15367suele caerse la paciencia cuando la cargan de injurias.

-Ninguna -dijo don Juan- se le puede hacer al señor don Quijote de
15368 quien él no se pueda vengar, si no la repara en el escudo de su paciencia, que, a mi parecer, es fuerte y grande.

En
15369estas y otras pláticas se pasó gran parte de la noche; y, aunque don Juan quisiera que don Quijote leyera más del libro, por 15370 ver lo que discantaba, no lo pudieron acabar con él, diciendo que él lo daba por leído y lo confirmaba por todo necio, y 15371que no quería, si acaso llegase a noticia de su autor que le había tenido en sus manos, se alegrase con pensar que le había 15372 leído; pues de las cosas obscenas y torpes, los pensamientos se han de apartar, cuanto más los ojos. Preguntáronle que 15373adónde llevaba determinado su viaje. Respondió que a Zaragoza, a hallarse en las justas del arnés, que en aquella ciudad 15374suelen hacerse todos los años. Díjole don Juan que aquella nueva historia contaba como don Quijote, sea quien se quisiere, 15375se había hallado en ella en una sortija, falta de invención, pobre de letras, pobrísima de libreas, aunque rica de 15376simplicidades.

-Por el mismo caso -respondió don Quijote-, no pondré los pies en Zaragoza, y así sacaré a la plaza del
15377mundo la mentira dese historiador moderno, y echarán de ver las gentes como yo no soy el don Quijote que él dice.

-Hará
15378muy bien -dijo don Jerónimo-; y otras justas hay en Barcelona, donde podrá el señor don Quijote mostrar su valor.

-Así lo
15379 pienso hacer -dijo don Quijote-; y vuesas mercedes me den licencia, pues ya es hora para irme al lecho, y me tengan y 15380pongan en el número de sus mayores amigos y servidores.

-Y a también -dijo Sancho-: quizá seré bueno para algo.

Con
15381 esto se despidieron, y don Quijote y Sancho se retiraron a su aposento, dejando a don Juan y a don Jerónimo admirados de 15382ver la mezcla que había hecho de su discreción y de su locura; y verdaderamente creyeron que éstos eran los verdaderos don 15383Quijote y Sancho, y no los que describía su autor aragonés.

Madrugó don Quijote, y, dando golpes al tabique del otro
15384aposento, se despidió de sus huéspedes. Pagó Sancho al ventero magníficamente, y aconsejóle que alabase menos la provisión 15385de su venta, o la tuviese más proveída.





Capítulo LX. De lo que sucedió a don Quijote yendo a Barcelona

Era
15386fresca la mañana, y daba muestras de serlo asimesmo el día en que don Quijote salió de la venta, informándose primero cuál 15387era el más derecho camino para ir a Barcelona sin tocar en Zaragoza: tal era el deseo que tenía de sacar mentiroso aquel 15388nuevo historiador que tanto decían que le vituperaba.

Sucedió, pues, que en más de seis días no le sucedió cosa digna de
15389ponerse en escritura, al cabo de los cuales, yendo fuera de camino, le tomó la noche entre unas espesas encinas o 15390alcornoques; que en esto no guarda la puntualidad Cide Hamete que en otras cosas suele.

Apeáronse de sus bestias amo y
15391mozo, y, acomodándose a los troncos de los árboles, Sancho, que había merendado aquel día, se dejó entrar de rondón por las