(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2016-02-25 ω
15392 puertas del sueño; pero don Quijote, a quien desvelaban sus imaginaciones mucho más que la hambre, no podía pegar sus ojos; 15393 antes iba y venía con el pensamiento por mil géneros de lugares. Ya le parecía hallarse en la cueva de Montesinos; ya ver 15394brincar y subir sobre su pollina a la convertida en labradora Dulcinea; ya que le sonaban en los oídos las palabras del 15395sabio Merlín que le referían las condiciones y diligencias que se habían de hacer y tener en el desencanto de Dulcinea. 15396Desesperábase de ver la flojedad y caridad poca de Sancho su escudero, pues, a lo que creía, solos cinco azotes se había 15397dado, número desigual y pequeño para los infinitos que le faltaban; y desto recibió tanta pesadumbre y enojo, que hizo este 15398 discurso:

-Si nudo gordiano cortó el Magno Alejandro, diciendo: ''Tanto monta cortar como desatar'', y no por eso dejó
15399de ser universal señor de toda la Asia, ni más ni menos podría suceder ahora en el desencanto de Dulcinea, si yo azotase a 15400Sancho a pesar suyo; que si la condición deste remedio está en que Sancho reciba los tres mil y tantos azotes, ¿qué se me da 15401 a que se los él, o que se los otro, pues la sustancia está en que él los reciba, lleguen por do llegaren?

Con
15402esta imaginación se llegó a Sancho, habiendo primero tomado las riendas de Rocinante, y acomodádolas en modo que pudiese 15403azotarle con ellas, comenzóle a quitar las cintas, que es opinión que no tenía más que la delantera, en que se sustentaban 15404los greguescos; pero, apenas hubo llegado, cuando Sancho despertó en todo su acuerdo, y dijo:

-¿Qué es esto? ¿Quién me
15405toca y desencinta?

-Yo soy -respondió don Quijote-, que vengo a suplir tus faltas y a remediar mis trabajos: véngote a
15406azotar, Sancho, y a descargar, en parte, la deuda a que te obligaste. Dulcinea perece; vives en descuido; yo muero 15407deseando; y así, desatácate por tu voluntad, que la mía es de darte en esta soledad, por lo menos, dos mil azotes.

-Eso
15408no -dijo Sancho-; vuesa merced se esté quedo; si no, por Dios verdadero que nos han de oír los sordos. Los azotes a que yo 15409me obligué han de ser voluntarios, y no por fuerza, y ahora no tengo gana de azotarme; basta que doy a vuesa merced mi 15410palabra de vapularme y mosquearme cuando en voluntad me viniere.

-No hay dejarlo a tu cortesía, Sancho -dijo don Quijote-
15411, porque eres duro de corazón, y, aunque villano, blando de carnes.

Y así, procuraba y pugnaba por desenlazarle. Viendo
15412lo cual Sancho Panza, se puso en pie, y, arremetiendo a su amo, se abrazó con él a brazo partido, y, echándole una 15413zancadilla, dio con él en el suelo boca arriba; púsole la rodilla derecha sobre el pecho, y con las manos le tenía las manos 15414, de modo que ni le dejaba rodear ni alentar. Don Quijote le decía:

-¿Cómo, traidor? ¿Contra tu amo y señor natural te
15415desmandas? ¿Con quien te da su pan te atreves?

-Ni quito rey, ni pongo rey -respondió Sancho-, sino ayúdome a , que soy
15416 mi señor. Vuesa merced me prometa que se estará quedo, y no tratará de azotarme por agora, que yo le dejaré libre y 15417desembarazado; donde no,

Aquí morirás, traidor,

enemigo de doña Sancha.

Prometióselo don Quijote, y juró por vida de
15418 sus pensamientos no tocarle en el pelo de la ropa, y que dejaría en toda su voluntad y albedrío el azotarse cuando 15419quisiese.

Levantóse Sancho, y desvióse de aquel lugar un buen espacio; y, yendo a arrimarse a otro árbol, sintió que le