(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-11-15 ω
12536 cien mil libros

desta mi ciencia endemoniada y torpe,

vengo a dar el remedio que conviene

a tamaño dolor, a mal
12537tamaño.

¡Oh , gloria y honor de cuantos visten

las túnicas de acero y de diamante,

luz y farol, sendero, norte y
12538guía

de aquellos que, dejando el torpe sueño

y las ociosas plumas, se acomodan

a usar el ejercicio intolerable

de
12539 las sangrientas y pesadas armas!

A ti digo ¡oh varón, como se debe

por jamás alabado!, a ti, valiente

juntamente y
12540discreto don Quijote,

de la Mancha esplendor, de España estrella,

que para recobrar su estado primo

la sin par
12541Dulcinea del Toboso,

es menester que Sancho, tu escudero,

se tres mil azotes y trecientos

en ambas sus valientes
12542posaderas,

al aire descubiertas, y de modo

que le escuezan, le amarguen y le enfaden.

Y en esto se resuelven todos
12543cuantos

de su desgracia han sido los autores,

y a esto es mi venida, mis señores.

Voto a tal! -dijo a esta sazón
12544Sancho-. No digo yo tres mil azotes, pero así me daré yo tres como tres puñaladas. ¡Válate el diablo por modo de 12545desencantar! ¡Yo no qué tienen que ver mis posas con los encantos! ¡Par Dios que si el señor Merlín no ha hallado otra 12546manera como desencantar a la señora Dulcinea del Toboso, encantada se podrá ir a la sepultura!

-Tomaros he yo -dijo don
12547Quijote-, don villano, harto de ajos, y amarraros he a un árbol, desnudo como vuestra madre os parió; y no digo yo tres mil 12548y trecientos, sino seis mil y seiscientos azotes os daré, tan bien pegados que no se os caigan a tres mil y trecientos 12549tirones. Y no me repliquéis palabra, que os arrancaré el alma.

Oyendo lo cual Merlín, dijo:

-No ha de ser así, porque
12550los azotes que ha de recebir el buen Sancho han de ser por su voluntad, y no por fuerza, y en el tiempo que él quisiere; 12551que no se le pone término señalado; pero permítesele que si él quisiere redemir su vejación por la mitad de este 12552vapulamiento, puede dejar que se los ajena mano, aunque sea algo pesada.

-Ni ajena, ni propia, ni pesada, ni por pesar
12553 -replicó Sancho-: a no me ha de tocar alguna mano. ¿Parí yo, por ventura, a la señora Dulcinea del Toboso, para que 12554paguen mis posas lo que pecaron sus ojos? El señor mi amo , que es parte suya, pues la llama a cada paso mi vida, mi alma, 12555 sustento y arrimo suyo, se puede y debe azotar por ella y hacer todas las diligencias necesarias para su desencanto; pero, 12556 ¿azotarme yo...? ¡Abernuncio!

Apenas acabó de decir esto Sancho, cuando, levantándose en pie la argentada ninfa que
12557junto al espíritu de Merlín venía, quitándose el sutil velo del rostro, le descubrió tal, que a todos pareció mas que 12558demasiadamente hermoso, y, con un desenfado varonil y con una voz no muy adamada, hablando derechamente con Sancho Panza, 12559dijo:

Oh malaventurado escudero, alma de cántaro, corazón de alcornoque, de entrañas guijeñas y apedernaladas! Si te
12560mandaran, ladrón desuellacaras, que te arrojaras de una alta torre al suelo; si te pidieran, enemigo del género humano, que 12561 te comieras una docena de sapos, dos de lagartos y tres de culebras; si te persuadieran a que mataras a tu mujer y a tus 12562hijos con algún truculento y agudo alfanje, no fuera maravilla que te mostraras melindroso y esquivo; pero hacer caso de 12563tres mil y trecientos azotes, que no hay niño de la doctrina, por ruin que sea, que no se los lleve cada mes, admira,