(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-08-01 ω
9574muera, contadme ya por acabado:

si queréis que os la cuente en desusado

modo, haré que el mesmo amor la diga.

A
9575prueba de contrarios estoy hecho,

de blanda cera y de diamante duro,

y a las leyes de amor el ama ajusto.

Blando cual
9576 es, o fuerte, ofrezco el pecho:

entallad o imprimid lo que os gusto,

que de guardarlo eternamente juro.

Con un ¡
9577ay!, arrancado, al parecer, de lo íntimo de su corazón, dio fin a su canto el Caballero del Bosque, y, de allí a un poco, con 9578 voz doliente y lastimada, dijo:

Oh la más hermosa y la más ingrata mujer del orbe! ¿Cómo que será posible, serenísima
9579Casildea de Vandalia, que has de consentir que se consuma y acabe en continuas peregrinaciones y en ásperos y duros trabajos 9580este tu cautivo caballero? ¿No basta ya que he hecho que te confiesen por la más hermosa del mundo todos los caballeros de 9581Navarra, todos los leoneses, todos los tartesios, todos los castellanos, y, finalmente, todos los caballeros de la Mancha? 9582 -Eso no -dijo a esta sazón don Quijote-, que yo soy de la Mancha y nunca tal he confesado, ni podía ni debía confesar una 9583cosa tan perjudicial a la belleza de mi señora; y este tal caballero ya vees , Sancho, que desvaría. Pero, escuchemos: 9584quizá se declarará más.

-Si hará -replicó Sancho-, que término lleva de quejarse un mes arreo.

Pero no fue así, porque,
9585habiendo entreoído el Caballero del Bosque que hablaban cerca dél, sin pasar adelante en su lamentación, se puso en pie, y 9586dijo con voz sonora y comedida:

-¿Quién va allá? ¿Qué gente? ¿Es por ventura de la del número de los contentos, o la del
9587de los afligidos?

-De los afligidos -respondió don Quijote.

-Pues lléguese a -respondió el del Bosque-, y hará cuenta
9588 que se llega a la mesma tristeza y a la aflición mesma.

Don Quijote, que se vio responder tan tierna y comedidamente, se
9589llegó a él, y Sancho ni más ni menos.

El caballero lamentador asió a don Quijote del brazo, diciendo:

-Sentaos aquí,
9590señor caballero, que para entender que lo sois, y de los que profesan la andante caballería, bástame el haberos hallado en 9591este lugar, donde la soledad y el sereno os hacen compañía, naturales lechos y propias estancias de los caballeros andantes. 9592

A lo que respondió don Quijote:

-Caballero soy, y de la profesión que decís; y, aunque en mi alma tienen su propio
9593asiento las tristezas, las desgracias y las desventuras, no por eso se ha ahuyentado della la compasión que tengo de las 9594ajenas desdichas. De lo que contaste poco ha, colegí que las vuestras son enamoradas, quiero decir, del amor que tenéis a 9595aquella hermosa ingrata que en vuestras lamentaciones nombrastes.

Ya cuando esto pasaban estaban sentados juntos sobre la
9596dura tierra, en buena paz y compañía, como si al romper del día no se hubieran de romper las cabezas.

-Por ventura, señor
9597 caballero -preguntó el del Bosque a don Quijote-, ¿sois enamorado?

-Por desventura lo soy -respondió don Quijote-; aunque
9598 los daños que nacen de los bien colocados pensamientos, antes se deben tener por gracias que por desdichas.

-Así es la
9599verdad -replicó el del Bosque-, si no nos turbasen la razón y el entendimiento los desdenes, que, siendo muchos, parecen 9600venganzas.

-Nunca fui desdeñado de mi señora -respondió don Quijote.

-No, por cierto -dijo Sancho, que allí junto estaba
9601-, porque es mi señora como una borrega mansa: es más blanda que una manteca.

-¿Es vuestro escudero éste? -preguntó el del