El Quijote
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8957Quijote?
-No, señor -respondió ella.
-Pues no tenga pena -respondió el bachiller-, sino váyase en hora buena a su casa, 8958 y téngame aderezado de almorzar alguna cosa caliente, y, de camino, vaya rezando la oración de Santa Apolonia si es que la 8959sabe, que yo iré luego allá, y verá maravillas.
-¡Cuitada de mí! -replicó el ama-; ¿la oración de Santa Apolonia dice 8960vuestra merced que rece?: eso fuera si mi amo lo hubiera de las muelas, pero no lo ha sino de los cascos.
-Yo sé lo que 8961digo, señora ama: váyase y no se ponga a disputar conmigo, pues sabe que soy bachiller por Salamanca, que no hay más que 8962bachillear -respondió Carrasco.
Y con esto, se fue el ama, y el bachiller fue luego a buscar al cura, a comunicar con él 8963lo que se dirá a su tiempo.
En el que estuvieron encerrados don Quijote y Sancho, pasaron las razones que con mucha 8964puntualidad y verdadera relación cuenta la historia.
Dijo Sancho a su amo:
-Señor, ya yo tengo relucida a mi mujer a que 8965 me deje ir con vuestra merced adonde quisiere llevarme.
-Reducida has de decir, Sancho -dijo don Quijote-, que no 8966relucida.
-Una o dos veces -respondió Sancho-, si mal no me acuerdo, he suplicado a vuestra merced que no me emiende los 8967vocablos, si es que entiende lo que quiero decir en ellos, y que, cuando no los entienda, diga: ''Sancho, o diablo, no te 8968entiendo''; y si yo no me declarare, entonces podrá emendarme; que yo soy tan fócil...
-No te entiendo, Sancho -dijo luego 8969 don Quijote-, pues no sé qué quiere decir soy tan fócil.
-Tan fócil quiere decir -respondió Sancho- soy tan así.
- 8970Menos te entiendo agora -replicó don Quijote.
-Pues si no me puede entender -respondió Sancho-, no sé cómo lo diga: no sé 8971más, y Dios sea conmigo.
-Ya, ya caigo -respondió don Quijote- en ello: tú quieres decir que eres tan dócil, blando y 8972mañero que tomarás lo que yo te dijere, y pasarás por lo que te enseñare.
-Apostaré yo -dijo Sancho- que desde el 8973emprincipio me caló y me entendió, sino que quiso turbarme por oírme decir otras docientas patochadas.
-Podrá ser -replicó 8974 don Quijote-. Y, en efecto, ¿qué dice Teresa?
-Teresa dice -dijo Sancho- que ate bien mi dedo con vuestra merced, y que 8975hablen cartas y callen barbas, porque quien destaja no baraja, pues más vale un toma que dos te daré. Y yo digo que el 8976consejo de la mujer es poco, y el que no le toma es loco.
-Y yo lo digo también -respondió don Quijote-. Decid, Sancho 8977amigo; pasá adelante, que habláis hoy de perlas.
-Es el caso -replicó Sancho- que, como vuestra merced mejor sabe, todos 8978estamos sujetos a la muerte, y que hoy somos y mañana no, y que tan presto se va el cordero como el carnero, y que nadie 8979puede prometerse en este mundo más horas de vida de las que Dios quisiere darle, porque la muerte es sorda, y, cuando llega 8980a llamar a las puertas de nuestra vida, siempre va depriesa y no la harán detener ni ruegos, ni fuerzas, ni ceptros, ni 8981mitras, según es pública voz y fama, y según nos lo dicen por esos púlpitos.
-Todo eso es verdad -dijo don Quijote-, pero 8982no sé dónde vas a parar.
-Voy a parar -dijo Sancho- en que vuesa merced me señale salario conocido de lo que me ha de dar 8983cada mes el tiempo que le sirviere, y que el tal salario se me pague de su hacienda; que no quiero estar a mercedes, que 8984llegan tarde, o mal, o nunca; con lo mío me ayude Dios. En fin, yo quiero saber lo que gano, poco o mucho que sea, que sobre
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