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El Quijote
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α Día 2015-07-11 ω
8985un huevo pone la gallina, y muchos pocos hacen un mucho, y mientras se gana algo no se pierde nada. Verdad sea que si 8986sucediese, lo cual ni lo creo ni lo espero, que vuesa merced me diese la ínsula que me tiene prometida, no soy tan ingrato, 8987ni llevo las cosas tan por los cabos, que no querré que se aprecie lo que montare la renta de la tal ínsula, y se descuente 8988de mi salario gata por cantidad.

-Sancho amigo -respondió don Quijote-, a las veces, tan buena suele ser una gata como
8989una rata.

-Ya entiendo -dijo Sancho-: yo apostaré que había de decir rata, y no gata; pero no importa nada, pues vuesa
8990merced me ha entendido.

-Y tan entendido -respondió don Quijote- que he penetrado lo último de tus pensamientos, y al
8991blanco que tiras con las inumerables saetas de tus refranes. Mira, Sancho: yo bien te señalaría salario, si hubiera hallado 8992en alguna de las historias de los caballeros andantes ejemplo que me descubriese y mostrase, por algún pequeño resquicio, 8993qué es lo que solían ganar cada mes, o cada año; pero yo he leído todas o las más de sus historias, y no me acuerdo haber 8994leído que ningún caballero andante haya señalado conocido salario a su escudero. Sólo que todos servían a merced, y que, 8995cuando menos se lo pensaban, si a sus señores les había corrido bien la suerte, se hallaban premiados con una ínsula, o con 8996otra cosa equivalente, y, por lo menos, quedaban con título y señoría. Si con estas esperanzas y aditamentos vos, Sancho, 8997gustáis de volver a servirme, sea en buena hora: que pensar que yo he de sacar de sus términos y quicios la antigua usanza 8998de la caballería andante es pensar en lo escusado. Así que, Sancho mío, volveos a vuestra casa, y declarad a vuestra Teresa 8999mi intención; y si ella gustare y vos gustáredes de estar a merced conmigo, bene quidem; y si no, tan amigos como de antes; 9000que si al palomar no le falta cebo, no le faltarán palomas. Y advertid, hijo, que vale más buena esperanza que ruin posesión 9001, y buena queja que mala paga. Hablo de esta manera, Sancho, por daros a entender que también como vos yo arrojar 9002refranes como llovidos. Y, finalmente, quiero decir, y os digo, que si no queréis venir a merced conmigo y correr la suerte 9003que yo corriere, que Dios quede con vos y os haga un santo; que a no me faltarán escuderos más obedientes, más solícitos, 9004 y no tan empachados ni tan habladores como vos.

Cuando Sancho oyó la firme resolución de su amo se le anubló el cielo y se
9005 le cayeron las alas del corazón, porque tenía creído que su señor no se iría sin él por todos los haberes del mundo; y así, 9006 estando suspenso y pensativo, entró Sansón Carrasco y la sobrina, deseosos de oír con qué razones persuadía a su señor que 9007no tornarse a buscar las aventuras. Llegó Sansón, socarrón famoso, y, abrazándole como la vez primera y con voz levantada, 9008le dijo:

Oh flor de la andante caballería; oh luz resplandeciente de las armas; oh honor y espejo de la nación española!
9009 Plega a Dios todopoderoso, donde más largamente se contiene, que la persona o personas que pusieren impedimento y 9010estorbaren tu tercera salida, que no la hallen en el laberinto de sus deseos, ni jamás se les cumpla lo que mal desearen.

9011Y, volviéndose al ama, le dijo:

-Bien puede la señora ama no rezar más la oración de Santa Apolonia, que yo que es
9012determinación precisa de las esferas que el señor don Quijote vuelva a ejecutar sus altos y nuevos pensamientos, y yo