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El Quijote
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α Día 2015-01-27 ω
4231aun a este mancebo que aquí va -señalando a Cardenio- le pusieron como de nuevo. Y es lo bueno que es pública fama por todos 4232 estos contornos que los que nos saltearon son de unos galeotes que dicen que libertó, casi en este mesmo sitio, un hombre 4233tan valiente que, a pesar del comisario y de las guardas, los soltó a todos; y, sin duda alguna, él debía de estar fuera de 4234juicio, o debe de ser tan grande bellaco como ellos, o algún hombre sin alma y sin conciencia, pues quiso soltar al lobo 4235entre las ovejas, a la raposa entre las gallinas, a la mosca entre la miel; quiso defraudar la justicia, ir contra su rey y 4236señor natural, pues fue contra sus justos mandamientos. Quiso, digo, quitar a las galeras sus pies, poner en alboroto a la 4237Santa Hermandad, que había muchos años que reposaba; quiso, finalmente, hacer un hecho por donde se pierda su alma y no se 4238gane su cuerpo. Habíales contado Sancho al cura y al barbero la aventura de los galeotes, que acabó su amo con tanta gloria 4239suya, y por esto cargaba la mano el cura refiriéndola, por ver lo que hacía o decía don Quijote; al cual se le mudaba la 4240color a cada palabra, y no osaba decir que él había sido el libertador de aquella buena gente. -Éstos, pues -dijo el cura-, 4241fueron los que nos robaron; que Dios, por su misericordia, se lo perdone al que no los dejó llevar al debido suplicio.

4242Capítulo XXX. Que trata del gracioso artificio y orden que se tuvo en sacar a nuestro enamorado caballero de la asperísima 4243penitencia en que se había puesto

No hubo bien acabado el cura, cuando Sancho dijo: -Pues mía fe, señor licenciado, el
4244que hizo esa fazaña fue mi amo, y no porque yo no le dije antes y le avisé que mirase lo que hacía, y que era pecado darles 4245libertad, porque todos iban allí por grandísimos bellacos. -¡Majadero! -dijo a esta sazón don Quijote-, a los caballeros 4246andantes no les toca ni atañe averiguar si los afligidos, encadenados y opresos que encuentran por los caminos van de 4247aquella manera, o están en aquella angustia, por sus culpas o por sus gracias; sólo le toca ayudarles como a menesterosos, 4248poniendo los ojos en sus penas y no en sus bellaquerías. Yo topé un rosario y sarta de gente mohína y desdichada, y hice con 4249ellos lo que mi religión me pide, y lo demás allá se avenga; y a quien mal le ha parecido, salvo la santa dignidad del señor 4250 licenciado y su honrada persona, digo que sabe poco de achaque de caballería, y que miente como un hideputa y mal nacido; y 4251 esto le haré conocer con mi espada, donde más largamente se contiene. Y esto dijo afirmándose en los estribos y calándose 4252el morrión; porque la bacía de barbero, que a su cuenta era el yelmo de Mambrino, llevaba colgado del arzón delantero, hasta 4253 adobarla del mal tratamiento que la hicieron los galeotes. Dorotea, que era discreta y de gran donaire, como quien ya sabía 4254 el menguado humor de don Quijote y que todos hacían burla dél, sino Sancho Panza, no quiso ser para menos, y, viéndole tan 4255enojado, le dijo: -Señor caballero, miémbresele a la vuestra merced el don que me tiene prometido, y que, conforme a él, no 4256puede entremeterse en otra aventura, por urgente que sea; sosiegue vuestra merced el pecho, que si el señor licenciado 4257supiera que por ese invicto brazo habían sido librados los galeotes, él se diera tres puntos en la boca, y aun se mordiera 4258tres veces la lengua, antes que haber dicho palabra que en despecho de vuestra merced redundara. -Eso juro yo bien -dijo el 4259 cura-, y aun me hubiera quitado un bigote. -Yo callaré, señora mía -dijo don Quijote-, y reprimiré la justa cólera que ya