(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-01-26 ω
4202milagro éste! ¡Las barbas le ha derribado y arrancado del rostro, como si las quitaran aposta! El cura, que vio el peligro 4203que corría su invención de ser descubierta, acudió luego a las barbas y fuese con ellas adonde yacía maese Nicolás, dando 4204aún voces todavía, y de un golpe, llegándole la cabeza a su pecho, se las puso, murmurando sobre él unas palabras, que dijo 4205que era cierto ensalmo apropiado para pegar barbas, como lo verían; y, cuando se las tuvo puestas, se apartó, y quedó el 4206escudero tan bien barbado y tan sano como de antes, de que se admiró don Quijote sobremanera, y rogó al cura que cuando 4207tuviese lugar le enseñase aquel ensalmo; que él entendía que su virtud a más que pegar barbas se debía de estender, pues 4208estaba claro que de donde las barbas se quitasen había de quedar la carne llagada y maltrecha, y que, pues todo lo sanaba, a 4209 más que barbas aprovechaba. -Así es -dijo el cura, y prometió de enseñársele en la primera ocasión. Concertáronse que por 4210entonces subiese el cura, y a trechos se fuesen los tres mudando, hasta que llegasen a la venta, que estaría hasta dos leguas 4211 de allí. Puestos los tres a caballo, es a saber, don Quijote, la princesa y el cura, y los tres a pie, Cardenio, el barbero 4212 y Sancho Panza, don Quijote dijo a la doncella: -Vuestra grandeza, señora mía, guíe por donde más gusto le diere. Y, antes 4213 que ella respondiese, dijo el licenciado: -¿Hacia qué reino quiere guiar la vuestra señoría? ¿Es, por ventura, hacia el de 4214Micomicón?; que debe de ser, o yo poco de reinos. Ella, que estaba bien en todo, entendió que había de responder que 4215; y así, dijo: -, señor, hacia ese reino es mi camino. -Si así es -dijo el cura-, por la mitad de mi pueblo hemos de 4216pasar, y de allí tomará vuestra merced la derrota de Cartagena, donde se podrá embarcar con la buena ventura; y si hay 4217viento próspero, mar tranquilo y sin borrasca, en poco menos de nueve años se podrá estar a vista de la gran laguna Meona, 4218digo, Meótides, que está poco más de cien jornadas más acá del reino de vuestra grandeza. -Vuestra merced está engañado, 4219señor mío -dijo ella-, porque no ha dos años que yo partí dél, y en verdad que nunca tuve buen tiempo, y, con todo eso, he 4220llegado a ver lo que tanto deseaba, que es al señor don Quijote de la Mancha, cuyas nuevas llegaron a mis oídos así como puse 4221 los pies en España, y ellas me movieron a buscarle, para encomendarme en su cortesía y fiar mi justicia del valor de su 4222invencible brazo. -No más: cesen mis alabanzas -dijo a esta sazón don Quijote-, porque soy enemigo de todo género de 4223adulación; y, aunque ésta no lo sea, todavía ofenden mis castas orejas semejantes pláticas. Lo que yo decir, señora mía, 4224que ora tenga valor o no, el que tuviere o no tuviere se ha de emplear en vuestro servicio hasta perder la vida; y así, 4225dejando esto para su tiempo, ruego al señor licenciado me diga qué es la causa que le ha traído por estas partes, tan solo, 4226y tan sin criados, y tan a la ligera, que me pone espanto. -A eso yo responderé con brevedad -respondió el cura-, porque 4227sabrá vuestra merced, señor don Quijote, que yo y maese Nicolás, nuestro amigo y nuestro barbero, íbamos a Sevilla a cobrar 4228cierto dinero que un pariente mío que ha muchos años que pasó a Indias me había enviado, y no tan pocos que no pasan de 4229sesenta mil pesos ensayados, que es otro que tal; y, pasando ayer por estos lugares, nos salieron al encuentro cuatro 4230salteadores y nos quitaron hasta las barbas; y de modo nos las quitaron, que le convino al barbero ponérselas postizas; y