El Quijote
en 17000 tuits
15308pudiera esperar de más gusto, y no se me daría nada que fuesen manos, como fuesen uñas.
-Nadie las tocará -dijo el 15309ventero-, porque otros huéspedes que tengo, de puro principales, traen consigo cocinero, despensero y repostería.
-Si por 15310 principales va -dijo Sancho-, ninguno más que mi amo; pero el oficio que él trae no permite despensas ni botillerías: ahí 15311nos tendemos en mitad de un prado y nos hartamos de bellotas o de nísperos.
Esta fue la plática que Sancho tuvo con el 15312ventero, sin querer Sancho pasar adelante en responderle; que ya le había preguntado qué oficio o qué ejercicio era el de 15313su amo.
Llegóse, pues, la hora del cenar, recogióse a su estancia don Quijote, trujo el huésped la olla, así como estaba, 15314 y sentóse a cenar muy de propósito. Parece ser que en otro aposento que junto al de don Quijote estaba, que no le dividía 15315más que un sutil tabique, oyó decir don Quijote:
-Por vida de vuestra merced, señor don Jerónimo, que en tanto que trae la 15316 cena leamos otro capítulo de la segunda parte de Don Quijote de la Mancha.
Apenas oyó su nombre don Quijote, cuando se 15317puso en pie, y con oído alerto escuchó lo que dél trataban, y oyó que el tal don Jerónimo referido respondió:
-¿Para qué 15318 quiere vuestra merced, señor don Juan, que leamos estos disparates? Y el que hubiere leído la primera parte de la historia 15319de don Quijote de la Mancha no es posible que pueda tener gusto en leer esta segunda.
-Con todo eso -dijo el don Juan-, 15320será bien leerla, pues no hay libro tan malo que no tenga alguna cosa buena. Lo que a mí en éste más desplace es que pinta 15321a don Quijote ya desenamorado de Dulcinea del Toboso.
Oyendo lo cual don Quijote, lleno de ira y de despecho, alzó la voz 15322y dijo:
-Quienquiera que dijere que don Quijote de la Mancha ha olvidado, ni puede olvidar, a Dulcinea del Toboso, yo le 15323haré entender con armas iguales que va muy lejos de la verdad; porque la sin par Dulcinea del Toboso ni puede ser olvidada, 15324 ni en don Quijote puede caber olvido: su blasón es la firmeza, y su profesión, el guardarla con suavidad y sin hacerse 15325fuerza alguna.
-¿Quién es el que nos responde? -respondieron del otro aposento.
-¿Quién ha de ser -respondió Sancho- 15326sino el mismo don Quijote de la Mancha, que hará bueno cuanto ha dicho, y aun cuanto dijere?; que al buen pagador no le 15327duelen prendas.
Apenas hubo dicho esto Sancho, cuando entraron por la puerta de su aposento dos caballeros, que tales lo 15328parecían, y uno dellos echando los brazos al cuello de don Quijote, le dijo:
-Ni vuestra presencia puede desmentir 15329vuestro nombre, ni vuestro nombre puede no acreditar vuestra presencia: sin duda, vos, señor, sois el verdadero don Quijote 15330 de la Mancha, norte y lucero de la andante caballería, a despecho y pesar del que ha querido usurpar vuestro nombre y 15331aniquilar vuestras hazañas, como lo ha hecho el autor deste libro que aquí os entrego.
Y, poniéndole un libro en las 15332manos, que traía su compañero, le tomó don Quijote, y, sin responder palabra, comenzó a hojearle, y de allí a un poco se le 15333 volvió, diciendo:
-En esto poco que he visto he hallado tres cosas en este autor dignas de reprehensión. La primera es 15334algunas palabras que he leído en el prólogo; la otra, que el lenguaje es aragonés, porque tal vez escribe sin artículos, y 15335la tercera, que más le confirma por ignorante, es que yerra y se desvía de la verdad en lo más principal de la historia;
▼