(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2016-01-27 ω
14580en la cama, y estuvo atento y escuchando, por ver si daba en la cuenta de lo que podía ser la causa de tan grande alboroto; 14581 pero no sólo no lo supo, pero, añadiéndose al ruido de voces y campanas el de infinitas trompetas y atambores, quedó más 14582confuso y lleno de temor y espanto; y, levantándose en pie, se puso unas chinelas, por la humedad del suelo, y, sin ponerse 14583sobrerropa de levantar, ni cosa que se pareciese, salió a la puerta de su aposento, a tiempo cuando vio venir por unos 14584corredores más de veinte personas con hachas encendidas en las manos y con las espadas desenvainadas, gritando todos a 14585grandes voces:

Arma, arma, señor gobernador, arma!; que han entrado infinitos enemigos en la ínsula, y somos perdidos
14586si vuestra industria y valor no nos socorre.

Con este ruido, furia y alboroto llegaron donde Sancho estaba, atónito y
14587embelesado de lo que oía y veía; y, cuando llegaron a él, uno le dijo:

Ármese luego vuestra señoría, si no quiere
14588perderse y que toda esta ínsula se pierda!

-¿Qué me tengo de armar -respondió Sancho-, ni qué yo de armas ni de
14589socorros? Estas cosas mejor será dejarlas para mi amo don Quijote, que en dos paletas las despachará y pondrá en cobro; que 14590yo, pecador fui a Dios, no se me entiende nada destas priesas.

Ah, señor gobernador! -dijo otro-. ¿Qué relente es ése?
14591Ármese vuesa merced, que aquí le traemos armas ofensivas y defensivas, y salga a esa plaza, y sea nuestra guía y nuestro 14592capitán, pues de derecho le toca el serlo, siendo nuestro gobernador.

-Ármenme norabuena -replicó Sancho.

Y al momento
14593 le trujeron dos paveses, que venían proveídos dellos, y le pusieron encima de la camisa, sin dejarle tomar otro vestido, un 14594 pavés delante y otro detrás, y, por unas concavidades que traían hechas, le sacaron los brazos, y le liaron muy bien con 14595unos cordeles, de modo que quedó emparedado y entablado, derecho como un huso, sin poder doblar las rodillas ni menearse un 14596 solo paso. Pusiéronle en las manos una lanza, a la cual se arrimó para poder tenerse en pie. Cuando así le tuvieron, le 14597dijeron que caminase, y los guiase y animase a todos; que, siendo él su norte, su lanterna y su lucero, tendrían buen fin 14598sus negocios.

-¿Cómo tengo de caminar, desventurado yo -respondió Sancho-, que no puedo jugar las choquezuelas de las
14599rodillas, porque me lo impiden estas tablas que tan cosidas tengo con mis carnes? Lo que han de hacer es llevarme en brazos 14600 y ponerme, atravesado o en pie, en algún postigo, que yo le guardaré, o con esta lanza o con mi cuerpo.

-Ande, señor
14601gobernador -dijo otro-, que más el miedo que las tablas le impiden el paso; acabe y menéese, que es tarde, y los enemigos 14602crecen, y las voces se aumentan y el peligro carga.

Por cuyas persuasiones y vituperios probó el pobre gobernador a
14603moverse, y fue dar consigo en el suelo tan gran golpe, que pensó que se había hecho pedazos. Quedó como galápago encerrado 14604y cubierto con sus conchas, o como medio tocino metido entre dos artesas, o bien así como barca que da al través en la 14605arena; y no por verle caído aquella gente burladora le tuvieron compasión alguna; antes, apagando las antorchas, tornaron a 14606reforzar las voces, y a reiterar el ¡arma! con tan gran priesa, pasando por encima del pobre Sancho, dándole infinitas 14607cuchilladas sobre los paveses, que si él no se recogiera y encogiera, metiendo la cabeza entre los paveses, lo pasara muy