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El Quijote
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α Día 2015-12-24 ω
13628 pensamientos que le habían causado la música de la enamorada doncella Altisidora. Acostóse con ellos, y, como si fueran 13629pulgas, no le dejaron dormir ni sosegar un punto, y juntábansele los que le faltaban de sus medias; pero, como es ligero el 13630tiempo, y no hay barranco que le detenga, corrió caballero en las horas, y con mucha presteza llegó la de la mañana. Lo 13631cual visto por don Quijote, dejó las blandas plumas, y, no nada perezoso, se vistió su acamuzado vestido y se calzó sus 13632botas de camino, por encubrir la desgracia de sus medias; arrojóse encima su mantón de escarlata y púsose en la cabeza una 13633montera de terciopelo verde, guarnecida de pasamanos de plata; colgó el tahelí de sus hombros con su buena y tajadora espada 13634, asió un gran rosario que consigo contino traía, y con gran prosopopeya y contoneo salió a la antesala, donde el duque y 13635la duquesa estaban ya vestidos y como esperándole; y, al pasar por una galería, estaban aposta esperándole Altisidora y la 13636otra doncella su amiga, y, así como Altisidora vio a don Quijote, fingió desmayarse, y su amiga la recogió en sus faldas, y 13637con gran presteza la iba a desabrochar el pecho. Don Quijote, que lo vio, llegándose a ellas, dijo:

-Ya yo de qué
13638proceden estos accidentes.

-No yo de qué -respondió la amiga-, porque Altisidora es la doncella más sana de toda esta
13639casa, y yo nunca la he sentido un ¡ay! en cuanto ha que la conozco, que mal hayan cuantos caballeros andantes hay en el 13640mundo, si es que todos son desagradecidos. Váyase vuesa merced, señor don Quijote, que no volverá en esta pobre niña en 13641tanto que vuesa merced aquí estuviere.

A lo que respondió don Quijote:

-Haga vuesa merced, señora, que se me ponga un
13642laúd esta noche en mi aposento, que yo consolaré lo mejor que pudiere a esta lastimada doncella; que en los principios 13643amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.

Y con esto se fue, porque no fuese notado de los que
13644allí le viesen. No se hubo bien apartado, cuando, volviendo en la desmayada Altisidora, dijo a su compañera:

-
13645Menester será que se le ponga el laúd, que sin duda don Quijote quiere darnos música, y no será mala, siendo suya.

Fueron
13646 luego a dar cuenta a la duquesa de lo que pasaba y del laúd que pedía don Quijote, y ella, alegre sobremodo, concertó con 13647el duque y con sus doncellas de hacerle una burla que fuese más risueña que dañosa, y con mucho contento esperaban la noche 13648, que se vino tan apriesa como se había venido el día, el cual pasaron los duques en sabrosas pláticas con don Quijote. Y 13649la duquesa aquel día real y verdaderamente despachó a un paje suyo, que había hecho en la selva la figura encantada de 13650Dulcinea, a Teresa Panza, con la carta de su marido Sancho Panza, y con el lío de ropa que había dejado para que se le 13651enviase, encargándole le trujese buena relación de todo lo que con ella pasase.

Hecho esto, y llegadas las once horas de
13652la noche, halló don Quijote una vihuela en su aposento; templóla, abrió la reja, y sintió que andaba gente en el jardín; y, 13653 habiendo recorrido los trastes de la vihuela y afinándola lo mejor que supo, escupió y remondóse el pecho, y luego, con una 13654 voz ronquilla, aunque entonada, cantó el siguiente romance, que él mismo aquel día había compuesto:

-Suelen las fuerzas
13655 de amor

sacar de quicio a las almas,

tomando por instrumento

la ociosidad descuidada.

Suele el coser y el labrar