(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-12-08 ω
13180 Con el felice y gracioso suceso de la aventura de la Dolorida, quedaron tan contentos los duques, que determinaron pasar 13181con las burlas adelante, viendo el acomodado sujeto que tenían para que se tuviesen por veras; y así, habiendo dado la 13182traza y órdenes que sus criados y sus vasallos habían de guardar con Sancho en el gobierno de la ínsula prometida, otro día, 13183 que fue el que sucedió al vuelo de Clavileño, dijo el duque a Sancho que se adeliñase y compusiese para ir a ser 13184gobernador, que ya sus insulanos le estaban esperando como el agua de mayo. Sancho se le humilló y le dijo:

-Después que
13185bajé del cielo, y después que desde su alta cumbre miré la tierra y la vi tan pequeña, se templó en parte en la gana que 13186tenía tan grande de ser gobernador; porque, ¿qué grandeza es mandar en un grano de mostaza, o qué dignidad o imperio el 13187gobernar a media docena de hombres tamaños como avellanas, que, a mi parecer, no había más en toda la tierra? Si vuestra 13188señoría fuese servido de darme una tantica parte del cielo, aunque no fuese más de media legua, la tomaría de mejor gana que 13189 la mayor ínsula del mundo.

-Mirad, amigo Sancho -respondió el duque-: yo no puedo dar parte del cielo a nadie, aunque
13190no sea mayor que una uña, que a solo Dios están reservadas esas mercedes y gracias. Lo que puedo dar os doy, que es una 13191ínsula hecha y derecha, redonda y bien proporcionada, y sobremanera fértil y abundosa, donde si vos os sabéis dar maña, 13192podéis con las riquezas de la tierra granjear las del cielo.

-Ahora bien -respondió Sancho-, venga esa ínsula, que yo
13193pugnaré por ser tal gobernador que, a pesar de bellacos, me vaya al cielo; y esto no es por codicia que yo tenga de salir 13194de mis casillas ni de levantarme a mayores, sino por el deseo que tengo de probar a qué sabe el ser gobernador.

-Si una
13195vez lo probáis, Sancho -dijo el duque-, comeros heis las manos tras el gobierno, por ser dulcísima cosa el mandar y ser 13196obedecido. A buen seguro que cuando vuestro dueño llegue a ser emperador, que lo será sin duda, según van encaminadas sus 13197cosas, que no se lo arranquen comoquiera, y que le duela y le pese en la mitad del alma del tiempo que hubiere dejado de 13198serlo.

-Señor -replicó Sancho-, yo imagino que es bueno mandar, aunque sea a un hato de ganado.

-Con vos me entierren,
13199 Sancho, que sabéis de todo -respondió el duque-, y yo espero que seréis tal gobernador como vuestro juicio promete, y 13200quédese esto aquí y advertid que mañana en ese mesmo día habéis de ir al gobierno de la ínsula, y esta tarde os acomodarán 13201del traje conveniente que habéis de llevar y de todas las cosas necesarias a vuestra partida.

-Vístanme -dijo Sancho-
13202como quisieren, que de cualquier manera que vaya vestido seré Sancho Panza.

-Así es verdad -dijo el duque-, pero los
13203trajes se han de acomodar con el oficio o dignidad que se profesa, que no sería bien que un jurisperito se vistiese como 13204soldado, ni un soldado como un sacerdote. Vos, Sancho, iréis vestido parte de letrado y parte de capitán, porque en la 13205ínsula que os doy tanto son menester las armas como las letras, y las letras como las armas.

-Letras -respondió Sancho-,
13206pocas tengo, porque aún no el A, B, C; pero bástame tener el Christus en la memoria para ser buen gobernador. De las 13207armas manejaré las que me dieren, hasta caer, y Dios delante.

-Con tan buena memoria -dijo el duque-, no podrá Sancho