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El Quijote
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α Día 2015-11-24 ω
12788duquesa, la cual la recibió asimismo con mucho comedimiento.

Don Quijote callaba, y Sancho andaba muerto por ver el rostro
12789 de la Trifaldi y de alguna de sus muchas dueñas, pero no fue posible hasta que ellas de su grado y voluntad se 12790descubrieron.

Sosegados todos y puestos en silencio, estaban esperando quién le había de romper, y fue la dueña Dolorida
12791con estas palabras:

-Confiada estoy, señor poderosísimo, hermosísima señora y discretísimos circunstantes, que ha de
12792hallar mi cuitísima en vuestros valerosísimos pechos acogimiento no menos plácido que generoso y doloroso, porque ella es 12793tal, que es bastante a enternecer los mármoles, y a ablandar los diamantes, y a molificar los aceros de los más endurecidos 12794corazones del mundo; pero, antes que salga a la plaza de vuestros oídos, por no decir orejas, quisiera que me hicieran 12795sabidora si está en este gremio, corro y compañía el acendradísimo caballero don Quijote de la Manchísima y su escuderísimo 12796Panza.

-El Panza -antes que otro respondiese, dijo Sancho- aquí esta, y el don Quijotísimo asimismo; y así, podréis,
12797dolorosísima dueñísima, decir lo que quisieridísimis, que todos estamos prontos y aparejadísimos a ser vuestros 12798servidorísimos.

En esto se levantó don Quijote, y, encaminando sus razones a la Dolorida dueña, dijo:

-Si vuestras
12799cuitas, angustiada señora, se pueden prometer alguna esperanza de remedio por algún valor o fuerzas de algún andante 12800caballero, aquí están las mías, que, aunque flacas y breves, todas se emplearán en vuestro servicio. Yo soy don Quijote de 12801la Mancha, cuyo asumpto es acudir a toda suerte de menesterosos, y, siendo esto así, como lo es, no habéis menester, señora 12802, captar benevolencias ni buscar preámbulos, sino, a la llana y sin rodeos, decir vuestros males, que oídos os escuchan que 12803sabrán, si no remediarlos, dolerse dellos.

Oyendo lo cual, la Dolorida dueña hizo señal de querer arrojarse a los pies
12804de don Quijote, y aun se arrojó, y, pugnando por abrazárselos, decía:

-Ante estos pies y piernas me arrojo, ¡oh caballero
12805invicto!, por ser los que son basas y colunas de la andante caballería; estos pies quiero besar, de cuyos pasos pende y 12806cuelga todo el remedio de mi desgracia, ¡oh valeroso andante, cuyas verdaderas fazañas dejan atrás y escurecen las fabulosas 12807 de los Amadises, Esplandianes y Belianises!

Y, dejando a don Quijote, se volvió a Sancho Panza, y, asiéndole de las
12808manos, le dijo:

Oh , el más leal escudero que jamás sirvió a caballero andante en los presentes ni en los pasados
12809siglos, más luengo en bondad que la barba de Trifaldín, mi acompañador, que está presente!, bien puedes preciarte que en 12810servir al gran don Quijote sirves en cifra a toda la caterva de caballeros que han tratado las armas en el mundo. Conjúrote, 12811 por lo que debes a tu bondad fidelísima, me seas buen intercesor con tu dueño, para que luego favorezca a esta humilísima 12812y desdichadísima condesa.

A lo que respondió Sancho:

-De que sea mi bondad, señoría mía, tan larga y grande como la
12813barba de vuestro escudero, a me hace muy poco al caso; barbada y con bigotes tenga yo mi alma cuando desta vida vaya, 12814que es lo que importa, que de las barbas de acá poco o nada me curo; pero, sin esas socaliñas ni plegarias, yo rogaré a mi 12815amo, que que me quiere bien, y más agora que me ha menester para cierto negocio, que favorezca y ayude a vuesa merced en