El Quijote
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12424 en ella la grandeza y magnificencia de quien la daba. Sancho, mostrando las llagas a la duquesa de su roto vestido, dijo: 12425 -Si esta caza fuera de liebres o de pajarillos, seguro estuviera mi sayo de verse en este estremo. Yo no sé qué gusto se 12426recibe de esperar a un animal que, si os alcanza con un colmillo, os puede quitar la vida; yo me acuerdo haber oído cantar 12427un romance antiguo que dice:
De los osos seas comido,
como Favila el nombrado.
-Ése fue un rey godo -dijo don 12428Quijote-, que, yendo a caza de montería, le comió un oso.
-Eso es lo que yo digo -respondió Sancho-: que no querría yo 12429que los príncipes y los reyes se pusiesen en semejantes peligros, a trueco de un gusto que parece que no le había de ser, 12430pues consiste en matar a un animal que no ha cometido delito alguno.
-Antes os engañáis, Sancho -respondió el duque-, 12431porque el ejercicio de la caza de monte es el más conveniente y necesario para los reyes y príncipes que otro alguno. La 12432caza es una imagen de la guerra: hay en ella estratagemas, astucias, insidias para vencer a su salvo al enemigo; padécense 12433en ella fríos grandísimos y calores intolerables; menoscábase el ocio y el sueño, corrobóranse las fuerzas, agilítanse los 12434miembros del que la usa, y, en resolución, es ejercicio que se puede hacer sin perjuicio de nadie y con gusto de muchos; y 12435lo mejor que él tiene es que no es para todos, como lo es el de los otros géneros de caza, excepto el de la volatería, que 12436también es sólo para reyes y grandes señores. Así que, ¡oh Sancho!, mudad de opinión, y, cuando seáis gobernador, ocupaos en 12437 la caza y veréis como os vale un pan por ciento.
-Eso no -respondió Sancho-: el buen gobernador, la pierna quebrada y en 12438 casa. ¡Bueno sería que viniesen los negociantes a buscarle fatigados y él estuviese en el monte holgándose! ¡Así 12439enhoramala andaría el gobierno! Mía fe, señor, la caza y los pasatiempos más han de ser para los holgazanes que para los 12440gobernadores. En lo que yo pienso entretenerme es en jugar al triunfo envidado las pascuas, y a los bolos los domingos y 12441fiestas; que esas cazas ni cazos no dicen con mi condición ni hacen con mi conciencia.
-Plega a Dios, Sancho, que así sea 12442, porque del dicho al hecho hay gran trecho.
-Haya lo que hubiere -replicó Sancho-, que al buen pagador no le duelen 12443prendas, y más vale al que Dios ayuda que al que mucho madruga, y tripas llevan pies, que no pies a tripas; quiero decir que 12444 si Dios me ayuda, y yo hago lo que debo con buena intención, sin duda que gobernaré mejor que un gerifalte. ¡No, sino 12445pónganme el dedo en la boca y verán si aprieto o no!
-¡Maldito seas de Dios y de todos sus santos, Sancho maldito -dijo 12446don Quijote-, y cuándo será el día, como otras muchas veces he dicho, donde yo te vea hablar sin refranes una razón 12447corriente y concertada! Vuestras grandezas dejen a este tonto, señores míos, que les molerá las almas, no sólo puestas 12448entre dos, sino entre dos mil refranes, traídos tan a sazón y tan a tiempo cuanto le dé Dios a él la salud, o a mí si los 12449querría escuchar.
-Los refranes de Sancho Panza -dijo la duquesa-, puesto que son más que los del Comendador Griego, no 12450por eso son en menos de estimar, por la brevedad de las sentencias. De mí sé decir que me dan más gusto que otros, aunque 12451sean mejor traídos y con más sazón acomodados.
Con estos y otros entretenidos razonamientos, salieron de la tienda al
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