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El Quijote
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α Día 2015-08-27 ω
10301-Poeta, bien podrá ser -respondió don Lorenzo-, pero grande, ni por pensamiento. Verdad es que yo soy algún tanto 10302aficionado a la poesía y a leer los buenos poetas, pero no de manera que se me pueda dar el nombre de grande que mi padre 10303dice.

-No me parece mal esa humildad -respondió don Quijote-, porque no hay poeta que no sea arrogante y piense de que
10304 es el mayor poeta del mundo.

-No hay regla sin excepción -respondió don Lorenzo-, y alguno habrá que lo sea y no lo
10305piense.

-Pocos -respondió don Quijote-; pero dígame vuesa merced: ¿qué versos son los que agora trae entre manos, que me
10306ha dicho el señor su padre que le traen algo inquieto y pensativo? Y si es alguna glosa, a se me entiende algo de 10307achaque de glosas, y holgaría saberlos; y si es que son de justa literaria, procure vuestra merced llevar el segundo premio, 10308 que el primero siempre se lleva el favor o la gran calidad de la persona, el segundo se le lleva la mera justicia, y el 10309tercero viene a ser segundo, y el primero, a esta cuenta, será el tercero, al modo de las licencias que se dan en las 10310universidades; pero, con todo esto, gran personaje es el nombre de primero.

-Hasta ahora -dijo entre don Lorenzo-, no
10311os podré yo juzgar por loco; vamos adelante.

Y díjole:

-Paréceme que vuesa merced ha cursado las escuelas: ¿qué
10312ciencias ha oído?

-La de la caballería andante -respondió don Quijote-, que es tan buena como la de la poesía, y aun dos
10313deditos más.

-No qué ciencia sea ésa -replicó don Lorenzo-, y hasta ahora no ha llegado a mi noticia.

-Es una
10314ciencia -replicó don Quijote- que encierra en todas o las más ciencias del mundo, a causa que el que la profesa ha de ser 10315 jurisperito, y saber las leyes de la justicia distributiva y comutativa, para dar a cada uno lo que es suyo y lo que le 10316conviene; ha de ser teólogo, para saber dar razón de la cristiana ley que profesa, clara y distintamente, adondequiera que 10317le fuere pedido; ha de ser médico y principalmente herbolario, para conocer en mitad de los despoblados y desiertos las 10318yerbas que tienen virtud de sanar las heridas, que no ha de andar el caballero andante a cada triquete buscando quien se 10319las cure; ha de ser astrólogo, para conocer por las estrellas cuántas horas son pasadas de la noche, y en qué parte y en 10320qué clima del mundo se halla; ha de saber las matemáticas, porque a cada paso se le ofrecerá tener necesidad dellas; y, 10321dejando aparte que ha de estar adornado de todas las virtudes teologales y cardinales, decendiendo a otras menudencias, 10322digo que ha de saber nadar como dicen que nadaba el peje Nicolás o Nicolao; ha de saber herrar un caballo y aderezar la 10323silla y el freno; y, volviendo a lo de arriba, ha de guardar la fe a Dios y a su dama; ha de ser casto en los pensamientos, 10324 honesto en las palabras, liberal en las obras, valiente en los hechos, sufrido en los trabajos, caritativo con los 10325menesterosos, y, finalmente, mantenedor de la verdad, aunque le cueste la vida el defenderla. De todas estas grandes y 10326mínimas partes se compone un buen caballero andante; porque vea vuesa merced, señor don Lorenzo, si es ciencia mocosa lo 10327que aprende el caballero que la estudia y la profesa, y si se puede igualar a las más estiradas que en los ginasios y 10328escuelas se enseñan.

-Si eso es así -replicó don Lorenzo-, yo digo que se aventaja esa ciencia a todas.

-¿Cómo si es