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El Quijote
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α Día 2015-08-26 ω
10273halladas,

dulces y alegres cuando Dios quería!

¡Oh tobosescas tinajas, que me habéis traído a la memoria la dulce
10274prenda de mi mayor amargura!

Oyóle decir esto el estudiante poeta, hijo de don Diego, que con su madre había salido a
10275recebirle, y madre y hijo quedaron suspensos de ver la estraña figura de don Quijote; el cual, apeándose de Rocinante, fue 10276con mucha cortesía a pedirle las manos para besárselas, y don Diego dijo:

-Recebid, señora, con vuestro sólito agrado al
10277señor don Quijote de la Mancha, que es el que tenéis delante, andante caballero y el más valiente y el más discreto que 10278tiene el mundo.

La señora, que doña Cristina se llamaba, le recibió con muestras de mucho amor y de mucha cortesía, y don
10279 Quijote se le ofreció con asaz de discretas y comedidas razones. Casi los mismos comedimientos pasó con el estudiante, que 10280, en oyéndole hablar don Quijote, le tuvo por discreto y agudo.

Aquí pinta el autor todas las circunstancias de la casa de
10281 don Diego, pintándonos en ellas lo que contiene una casa de un caballero labrador y rico; pero al traductor desta historia 10282 le pareció pasar estas y otras semejantes menudencias en silencio, porque no venían bien con el propósito principal de la 10283historia, la cual más tiene su fuerza en la verdad que en las frías digresiones.

Entraron a don Quijote en una sala,
10284desarmóle Sancho, quedó en valones y en jubón de camuza, todo bisunto con la mugre de las armas: el cuello era valona a lo 10285estudiantil, sin almidón y sin randas; los borceguíes eran datilados, y encerados los zapatos. Ciñóse su buena espada, que 10286pendía de un tahalí de lobos marinos; que es opinión que muchos años fue enfermo de los riñones; cubrióse un herreruelo de 10287buen paño pardo; pero antes de todo, con cinco calderos, o seis, de agua, que en la cantidad de los calderos hay alguna 10288diferencia, se lavó la cabeza y rostro, y todavía se quedó el agua de color de suero, merced a la golosina de Sancho y a la 10289compra de sus negros requesones, que tan blanco pusieron a su amo. Con los referidos atavíos, y con gentil donaire y 10290gallardía, salió don Quijote a otra sala, donde el estudiante le estaba esperando para entretenerle en tanto que las mesas 10291se ponían; que, por la venida de tan noble huésped, quería la señora doña Cristina mostrar que sabía y podía regalar a los 10292que a su casa llegasen.

En tanto que don Quijote se estuvo desarmando, tuvo lugar don Lorenzo, que así se llamaba el
10293hijo de don Diego, de decir a su padre:

-¿Quién diremos, señor, que es este caballero que vuesa merced nos ha traído a
10294casa? Que el nombre, la figura, y el decir que es caballero andante, a y a mi madre nos tiene suspensos.

-No lo que
10295 te diga, hijo -respondió don Diego-; sólo te sabré decir que le he visto hacer cosas del mayor loco del mundo, y decir 10296razones tan discretas que borran y deshacen sus hechos: háblale , y toma el pulso a lo que sabe, y, pues eres discreto, 10297juzga de su discreción o tontería lo que más puesto en razón estuviere; aunque, para decir verdad, antes le tengo por loco 10298que por cuerdo.

Con esto, se fue don Lorenzo a entretener a don Quijote, como queda dicho, y, entre otras pláticas que
10299los dos pasaron, dijo don Quijote a don Lorenzo:

-El señor don Diego de Miranda, padre de vuesa merced, me ha dado
10300noticia de la rara habilidad y sutil ingenio que vuestra merced tiene, y, sobre todo, que es vuesa merced un gran poeta.