El Quijote
en 17000 tuits
10133
A lo que dijo don Quijote, sonriéndose un poco:
-¿Leoncitos a mí? ¿A mí leoncitos, y a tales horas? Pues, ¡por Dios 10134que han de ver esos señores que acá los envían si soy yo hombre que se espanta de leones! Apeaos, buen hombre, y, pues sois 10135 el leonero, abrid esas jaulas y echadme esas bestias fuera, que en mitad desta campaña les daré a conocer quién es don 10136Quijote de la Mancha, a despecho y pesar de los encantadores que a mí los envían.
-¡Ta, ta! -dijo a esta sazón entre sí 10137el hidalgo-, dado ha señal de quién es nuestro buen caballero: los requesones, sin duda, le han ablandado los cascos y 10138madurado los sesos.
Llegóse en esto a él Sancho y díjole:
-Señor, por quien Dios es, que vuesa merced haga de manera 10139que mi señor don Quijote no se tome con estos leones, que si se toma, aquí nos han de hacer pedazos a todos.
-Pues, ¿tan 10140 loco es vuestro amo -respondió el hidalgo-, que teméis, y creéis que se ha de tomar con tan fieros animales?
-No es loco 10141 -respondió Sancho-, sino atrevido.
-Yo haré que no lo sea -replicó el hidalgo.
Y, llegándose a don Quijote, que estaba 10142 dando priesa al leonero que abriese las jaulas, le dijo:
-Señor caballero, los caballeros andantes han de acometer las 10143aventuras que prometen esperanza de salir bien dellas, y no aquellas que de en todo la quitan; porque la valentía que se 10144entra en la juridición de la temeridad, más tiene de locura que de fortaleza. Cuanto más, que estos leones no vienen contra 10145 vuesa merced, ni lo sueñan: van presentados a Su Majestad, y no será bien detenerlos ni impedirles su viaje.
-Váyase 10146vuesa merced, señor hidalgo -respondió don Quijote-, a entender con su perdigón manso y con su hurón atrevido, y deje a cada 10147 uno hacer su oficio. Éste es el mío, y yo sé si vienen a mí, o no, estos señores leones.
Y, volviéndose al leonero, le 10148dijo:
-¡Voto a tal, don bellaco, que si no abrís luego luego las jaulas, que con esta lanza os he de coser con el carro! 10149 El carretero, que vio la determinación de aquella armada fantasía, le dijo:
-Señor mío, vuestra merced sea servido, por 10150 caridad, dejarme desuncir las mulas y ponerme en salvo con ellas antes que se desenvainen los leones, porque si me las 10151matan, quedaré rematado para toda mi vida; que no tengo otra hacienda sino este carro y estas mulas.
-¡Oh hombre de poca 10152fe! -respondió don Quijote-, apéate y desunce, y haz lo que quisieres, que presto verás que trabajaste en vano y que 10153pudieras ahorrar desta diligencia.
Apeóse el carretero y desunció a gran priesa, y el leonero dijo a grandes voces:
- 10154Séanme testigos cuantos aquí están cómo contra mi voluntad y forzado abro las jaulas y suelto los leones, y de que protesto 10155a este señor que todo el mal y daño que estas bestias hicieren corra y vaya por su cuenta, con más mis salarios y derechos. 10156 Vuestras mercedes, señores, se pongan en cobro antes que abra, que yo seguro estoy que no me han de hacer daño.
Otra vez 10157 le persuadió el hidalgo que no hiciese locura semejante, que era tentar a Dios acometer tal disparate. A lo que respondió 10158don Quijote que él sabía lo que hacía. Respondióle el hidalgo que lo mirase bien, que él entendía que se engañaba.
- 10159Ahora, señor -replicó don Quijote-, si vuesa merced no quiere ser oyente desta que a su parecer ha de ser tragedia, pique la 10160 tordilla y póngase en salvo.
Oído lo cual por Sancho, con lágrimas en los ojos le suplicó desistiese de tal empresa, en
▼