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El Quijote
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α Día 2015-05-10 ω
7216la destas ínclitas señoras, y tales deshonestidades y atrevimientos osaste poner en tu confusa imaginación? ¡Vete de mi 7217presencia, monstruo de naturaleza, depositario de mentiras, almario de embustes, silo de bellaquerías, inventor de maldades, 7218publicador de sandeces, enemigo del decoro que se debe a las reales personas! ¡Vete; no parezcas delante de , so pena de 7219mi ira!

Y, diciendo esto, enarcó las cejas, hinchó los carrillos, miró a todas partes, y dio con el pie derecho una gran
7220patada en el suelo, señales todas de la ira que encerraba en sus entrañas. A cuyas palabras y furibundos ademanes quedó 7221Sancho tan encogido y medroso, que se holgara que en aquel instante se abriera debajo de sus pies la tierra y le tragara. Y 7222no supo qué hacerse, sino volver las espaldas y quitarse de la enojada presencia de su señor. Pero la discreta Dorotea, que 7223tan entendido tenía ya el humor de don Quijote, dijo, para templarle la ira:

-No os despechéis, señor Caballero de la
7224Triste Figura, de las sandeces que vuestro buen escudero ha dicho, porque quizá no las debe de decir sin ocasión, ni de su 7225buen entendimiento y cristiana conciencia se puede sospechar que levante testimonio a nadie; y así, se ha de creer, sin poner 7226 duda en ello, que, como en este castillo, según vos, señor caballero, decís, todas las cosas van y suceden por modo de 7227encantamento, podría ser, digo, que Sancho hubiese visto por esta diabólica vía lo que él dice que vio, tan en ofensa de mi 7228honestidad.

-Por el omnipotente Dios juro -dijo a esta sazón don Quijote-, que la vuestra grandeza ha dado en el punto, y
7229que alguna mala visión se le puso delante a este pecador de Sancho, que le hizo ver lo que fuera imposible verse de otro 7230modo que por el de encantos no fuera; que yo bien de la bondad e inocencia deste desdichado, que no sabe levantar 7231testimonios a nadie.

-Ansí es y ansí será -dijo don Fernando-; por lo cual debe vuestra merced, señor don Quijote,
7232perdonalle y reducille al gremio de su gracia, sicut erat in principio, antes que las tales visiones le sacasen de juicio. 7233Don Quijote respondió que él le perdonaba, y el cura fue por Sancho, el cual vino muy humilde, y, hincándose de rodillas, 7234pidió la mano a su amo; y él se la dio, y, después de habérsela dejado besar, le echó la bendición, diciendo:

-Agora
7235acabarás de conocer, Sancho hijo, ser verdad lo que yo otras muchas veces te he dicho de que todas las cosas deste castillo 7236son hechas por vía de encantamento.

-Así lo creo yo -dijo Sancho-, excepto aquello de la manta, que realmente sucedió por
7237 vía ordinaria.

-No lo creas -respondió don Quijote-; que si así fuera, yo te vengara entonces, y aun agora; pero ni
7238entonces ni agora pude ni vi en quién tomar venganza de tu agravio.

Desearon saber todos qué era aquello de la manta, y el
7239 ventero lo contó, punto por punto: la volatería de Sancho Panza, de que no poco se rieron todos; y de que no menos se 7240corriera Sancho, si de nuevo no le asegurara su amo que era encantamento; puesto que jamás llegó la sandez de Sancho a tanto 7241, que creyese no ser verdad pura y averiguada, sin mezcla de engaño alguno, lo de haber sido manteado por personas de carne y 7242 hueso, y no por fantasmas soñadas ni imaginadas, como su señor lo creía y lo afirmaba.

Dos días eran ya pasados los que
7243había que toda aquella ilustre compañía estaba en la venta; y, pareciéndoles que ya era tiempo de partirse, dieron orden 7244para que, sin ponerse al trabajo de volver Dorotea y don Fernando con don Quijote a su aldea, con la invención de la libertad