El Quijote
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5738nada a esto la embozada, ni hizo otra cosa que levantarse de donde sentado se había, y, puestas entrambas manos cruzadas 5739sobre el pecho, inclinada la cabeza, dobló el cuerpo en señal de que lo agradecía. Por su silencio imaginaron que, sin duda 5740alguna, debía de ser mora, y que no sabía hablar cristiano. Llegó, en esto, el cautivo, que entendiendo en otra cosa hasta 5741entonces había estado, y, viendo que todas tenían cercada a la que con él venía, y que ella a cuanto le decían callaba, dijo: 5742
-Señoras mías, esta doncella apenas entiende mi lengua, ni sabe hablar otra ninguna sino conforme a su tierra, y por esto 5743 no debe de haber respondido, ni responde, a lo que se le ha preguntado.
-No se le pregunta otra cosa ninguna -respondió 5744Luscinda- sino ofrecelle por esta noche nuestra compañía y parte del lugar donde nos acomodáremos, donde se le hará el 5745regalo que la comodidad ofreciere, con la voluntad que obliga a servir a todos los estranjeros que dello tuvieren necesidad, 5746especialmente siendo mujer a quien se sirve.
-Por ella y por mí -respondió el captivo- os beso, señora mía, las manos, y 5747estimo mucho y en lo que es razón la merced ofrecida; que en tal ocasión, y de tales personas como vuestro parecer muestra, 5748bien se echa de ver que ha de ser muy grande.
-Decidme, señor -dijo Dorotea-: ¿esta señora es cristiana o mora? Porque el 5749traje y el silencio nos hace pensar que es lo que no querríamos que fuese.
-Mora es en el traje y en el cuerpo, pero en el 5750 alma es muy grande cristiana, porque tiene grandísimos deseos de serlo.
-Luego, ¿no es baptizada? -replicó Luscinda.
- 5751No ha habido lugar para ello -respondió el captivo- después que salió de Argel, su patria y tierra, y hasta agora no se ha 5752visto en peligro de muerte tan cercana que obligase a baptizalla sin que supiese primero todas las ceremonias que nuestra 5753Madre la Santa Iglesia manda; pero Dios será servido que presto se bautice con la decencia que la calidad de su persona 5754merece, que es más de lo que muestra su hábito y el mío.
Con estas razones puso gana en todos los que escuchándole estaban 5755de saber quién fuese la mora y el captivo, pero nadie se lo quiso preguntar por entonces, por ver que aquella sazón era más 5756para procurarles descanso que para preguntarles sus vidas. Dorotea la tomó por la mano y la llevó a sentar junto a sí, y le 5757rogó que se quitase el embozo. Ella miró al cautivo, como si le preguntara le dijese lo que decían y lo que ella haría. Él, 5758en lengua arábiga, le dijo que le pedían se quitase el embozo, y que lo hiciese; y así, se lo quitó, y descubrió un rostro 5759tan hermoso que Dorotea la tuvo por más hermosa que a Luscinda, y Luscinda por más hermosa que a Dorotea, y todos los 5760circustantes conocieron que si alguno se podría igualar al de las dos, era el de la mora, y aun hubo algunos que le 5761aventajaron en alguna cosa. Y, como la hermosura tenga prerrogativa y gracia de reconciliar los ánimos y atraer las 5762voluntades, luego se rindieron todos al deseo de servir y acariciar a la hermosa mora.
Preguntó don Fernando al captivo 5763cómo se llamaba la mora, el cual respondió que lela Zoraida; y, así como esto oyó, ella entendió lo que le habían preguntado 5764 al cristiano, y dijo con mucha priesa, llena de congoja y donaire:
-¡No, no Zoraida: María, María! -dando a entender que 5765se llamaba María y no Zoraida.
Estas palabras, el grande afecto con que la mora las dijo, hicieron derramar más de una 5766lágrima a algunos de los que la escucharon, especialmente a las mujeres, que de su naturaleza son tiernas y compasivas.
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