(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-02-01 ω
4376los dos trabó el diablo la otra noche, que por lo que dije contra mi señora Dulcinea, a quien amo y reverencio como a una 4377reliquia, aunque en ella no lo haya, sólo por ser cosa de vuestra merced. -No tornes a esas pláticas, Sancho, por tu vida - 4378dijo don Quijote-, que me dan pesadumbre; ya te perdoné entonces, y bien sabes que suele decirse: a pecado nuevo, 4379penitencia nueva. En tanto que los dos iban en estas pláticas, dijo el cura a Dorotea que había andado muy discreta, así en 4380el cuento como en la brevedad dél, y en la similitud que tuvo con los de los libros de caballerías. Ella dijo que muchos 4381ratos se había entretenido en leellos, pero que no sabía ella dónde eran las provincias ni puertos de mar, y que así había 4382dicho a tiento que se había desembarcado en Osuna. -Yo lo entendí así -dijo el cura-, y por eso acudí luego a decir lo que 4383dije, con que se acomodó todo. Pero, ¿no es cosa estraña ver con cuánta facilidad cree este desventurado hidalgo todas estas 4384invenciones y mentiras, sólo porque llevan el estilo y modo de las necedades de sus libros? - es -dijo Cardenio-, y tan 4385rara y nunca vista, que yo no si queriendo inventarla y fabricarla mentirosamente, hubiera tan agudo ingenio que pudiera 4386dar en ella. -Pues otra cosa hay en ello -dijo el cura-: que fuera de las simplicidades que este buen hidalgo dice tocantes 4387a su locura, si le tratan de otras cosas, discurre con bonísimas razones y muestra tener un entendimiento claro y apacible 4388en todo. De manera que, como no le toquen en sus caballerías, no habrá nadie que le juzgue sino por de muy buen 4389entendimiento. En tanto que ellos iban en esta conversación, prosiguió don Quijote con la suya y dijo a Sancho: -Echemos, 4390Panza amigo, pelillos a la mar en esto de nuestras pendencias, y dime ahora, sin tener cuenta con enojo ni rencor alguno: ¿ 4391Dónde, cómo y cuándo hallaste a Dulcinea? ¿Qué hacía? ¿Qué le dijiste? ¿Qué te respondió? ¿Qué rostro hizo cuando leía mi 4392carta? ¿Quién te la trasladó? Y todo aquello que vieres que en este caso es digno de saberse, de preguntarse y satisfacerse, 4393 sin que añadas o mientas por darme gusto, ni menos te acortes por no quitármele. -Señor -respondió Sancho-, si va a decir 4394la verdad, la carta no me la trasladó nadie, porque yo no llevé carta alguna. -Así es como dices -dijo don Quijote-, 4395porque el librillo de memoria donde yo la escribí le hallé en mi poder a cabo de dos días de tu partida, lo cual me causó 4396grandísima pena, por no saber lo que habías de hacer cuando te vieses sin carta, y creí siempre que te volvieras desde el 4397lugar donde la echaras menos. -Así fuera -respondió Sancho-, si no la hubiera yo tomado en la memoria cuando vuestra merced 4398 me la leyó, de manera que se la dije a un sacristán, que me la trasladó del entendimiento, tan punto por punto, que dijo que 4399 en todos los días de su vida, aunque había leído muchas cartas de descomunión, no había visto ni leído tan linda carta como 4400 aquélla. -Y ¿tiénesla todavía en la memoria, Sancho? -dijo don Quijote. -No, señor -respondió Sancho-, porque después que 4401la di, como vi que no había de ser de más provecho, di en olvidalla. Y si algo se me acuerda, es aquello del sobajada, digo, 4402 del soberana señora, y lo último: Vuestro hasta la muerte, el Caballero de la Triste Figura. Y, en medio destas dos cosas, 4403le puse más de trecientas almas, y vidas, y ojos míos.

Capítulo XXXI. De los sabrosos razonamientos que pasaron entre don
4404 Quijote y Sancho Panza, su escudero, con otros sucesos

-Todo eso no me descontenta; prosigue adelante -dijo don Quijote-.