(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2014-12-30 ω
3420 pareció que otra vez andaba en los aires, y no quiso entrar dentro, aunque llegó a hora que lo pudiera y debiera hacer, por 3421ser la del comer y llevar en deseo de gustar algo caliente; que había grandes días que todo era fiambre. Esta necesidad le 3422forzó a que llegase junto a la venta, todavía dudoso si entraría o no. Y, estando en esto, salieron de la venta dos personas 3423que luego le conocieron; y dijo el uno al otro: -Dígame, señor licenciado, aquel del caballo, ¿no es Sancho Panza, el que 3424dijo el ama de nuestro aventurero que había salido con su señor por escudero? - es -dijo el licenciado-; y aquél es el 3425caballo de nuestro don Quijote. Y conociéronle tan bien como aquellos que eran el cura y el barbero de su mismo lugar, y los 3426 que hicieron el escrutinio y acto general de los libros. Los cuales, así como acabaron de conocer a Sancho Panza y a 3427Rocinante, deseosos de saber de don Quijote, se fueron a él; y el cura le llamó por su nombre, diciéndole: -Amigo Sancho 3428Panza, ¿adónde queda vuestro amo? Conociólos luego Sancho Panza, y determinó de encubrir el lugar y la suerte donde y como 3429su amo quedaba; y así, les respondió que su amo quedaba ocupado en cierta parte y en cierta cosa que le era de mucha 3430importancia, la cual él no podía descubrir, por los ojos que en la cara tenía. -No, no -dijo el barbero-, Sancho Panza; si 3431vos no nos decís dónde queda, imaginaremos, como ya imaginamos, que vos le habéis muerto y robado, pues venís encima de su 3432caballo. En verdad que nos habéis de dar el dueño del rocín, o sobre eso, morena. -No hay para qué conmigo amenazas, que yo 3433no soy hombre que robo ni mato a nadie: a cada uno mate su ventura, o Dios, que le hizo. Mi amo queda haciendo penitencia en 3434 la mitad desta montaña, muy a su sabor. Y luego, de corrida y sin parar, les contó de la suerte que quedaba, las aventuras 3435que le habían sucedido y cómo llevaba la carta a la señora Dulcinea del Toboso, que era la hija de Lorenzo Corchuelo, de 3436quien estaba enamorado hasta los hígados. Quedaron admirados los dos de lo que Sancho Panza les contaba; y, aunque ya 3437sabían la locura de don Quijote y el género della, siempre que la oían se admiraban de nuevo. Pidiéronle a Sancho Panza que 3438les enseñase la carta que llevaba a la señora Dulcinea del Toboso. Él dijo que iba escrita en un libro de memoria y que era 3439orden de su señor que la hiciese trasladar en papel en el primer lugar que llegase; a lo cual dijo el cura que se la 3440mostrase, que él la trasladaría de muy buena letra. Metió la mano en el seno Sancho Panza, buscando el librillo, pero no le 3441halló, ni le podía hallar si le buscara hasta agora, porque se había quedado don Quijote con él y no se le había dado, ni a 3442él se le acordó de pedírsele. Cuando Sancho vio que no hallaba el libro, fuésele parando mortal el rostro; y, tornándose a 3443tentar todo el cuerpo muy apriesa, tornó a echar de ver que no le hallaba; y, sin más ni más, se echó entrambos puños a las 3444barbas y se arrancó la mitad de ellas, y luego, apriesa y sin cesar, se dio media docena de puñadas en el rostro y en las 3445narices, que se las bañó todas en sangre. Visto lo cual por el cura y el barbero, le dijeron que qué le había sucedido, que 3446tan mal se paraba. -¿Qué me ha de suceder -respondió Sancho-, sino el haber perdido de una mano a otra, en un estante, tres 3447pollinos, que cada uno era como un castillo? -¿Cómo es eso? -replicó el barbero. -He perdido el libro de memoria -respondió 3448 Sancho-, donde venía carta para Dulcinea y una cédula firmada de su señor, por la cual mandaba que su sobrina me diese tres