(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2014-11-20 ω
2260desdeñada del Lope, luego le quiso bien, mas que nunca le había querido.» -Ésa es natural condición de mujeres -dijo don 2261Quijote-: desdeñar a quien las quiere y amar a quien las aborrece. Pasa adelante, Sancho. -«Sucedió -dijo Sancho- que el 2262pastor puso por obra su determinación, y, antecogiendo sus cabras, se encaminó por los campos de Estremadura, para pasarse a 2263 los reinos de Portugal. La Torralba, que lo supo, se fue tras él, y seguíale a pie y descalza desde lejos, con un bordón en 2264la mano y con unas alforjas al cuello, donde llevaba, según es fama, un pedazo de espejo y otro de un peine, y no qué 2265botecillo de mudas para la cara; mas, llevase lo que llevase, que yo no me quiero meter ahora en averiguallo, sólo diré que 2266dicen que el pastor llegó con su ganado a pasar el río Guadiana, y en aquella sazón iba crecido y casi fuera de madre, y por 2267la parte que llegó no había barca ni barco, ni quien le pasase a él ni a su ganado de la otra parte, de lo que se congojó 2268mucho, porque veía que la Torralba venía ya muy cerca y le había de dar mucha pesadumbre con sus ruegos y lágrimas; mas, 2269tanto anduvo mirando, que vio un pescador que tenía junto a un barco, tan pequeño que solamente podían caber en él una 2270persona y una cabra; y, con todo esto, le habló y concertó con él que le pasase a él y a trecientas cabras que llevaba. Entró 2271 el pescador en el barco, y pasó una cabra; volvió, y pasó otra; tornó a volver, y tornó a pasar otraTenga vuestra merced 2272 cuenta en las cabras que el pescador va pasando, porque si se pierde una de la memoria, se acabará el cuento y no será 2273posible contar más palabra dél. «Sigo, pues, y digo que el desembarcadero de la otra parte estaba lleno de cieno y resbaloso, 2274 y tardaba el pescador mucho tiempo en ir y volver. Con todo esto, volvió por otra cabra, y otra, y otra...» -Haz cuenta 2275que las pasó todas -dijo don Quijote-: no andes yendo y viniendo desa manera, que no acabarás de pasarlas en un año. -¿ 2276Cuántas han pasado hasta agora? -dijo Sancho. -¡Yo qué diablos ! -respondió don Quijote-. -He ahí lo que yo dije: que 2277tuviese buena cuenta. Pues, por Dios, que se ha acabado el cuento, que no hay pasar adelante. -¿Cómo puede ser eso? - 2278respondió don Quijote-. ¿Tan de esencia de la historia es saber las cabras que han pasado, por estenso, que si se yerra una 2279del número no puedes seguir adelante con la historia? -No señor, en ninguna manera -respondió Sancho-; porque, así como yo 2280pregunté a vuestra merced que me dijese cuántas cabras habían pasado y me respondió que no sabía, en aquel mesmo instante se 2281me fue a de la memoria cuanto me quedaba por decir, y a fe que era de mucha virtud y contento. -¿De modo -dijo don 2282Quijote- que ya la historia es acabada? -Tan acabada es como mi madre -dijo Sancho. -Dígote de verdad -respondió don Quijote 2283- que has contado una de las más nuevas consejas, cuento o historia, que nadie pudo pensar en el mundo; y que tal modo de 2284 contarla ni dejarla, jamás se podrá ver ni habrá visto en toda la vida, aunque no esperaba yo otra cosa de tu buen discurso; 2285 mas no me maravillo, pues quizá estos golpes, que no cesan, te deben de tener turbado el entendimiento. -Todo puede ser - 2286respondió Sancho-, mas yo que en lo de mi cuento no hay más que decir: que allí se acaba do comienza el yerro de la cuenta 2287 del pasaje de las cabras. -Acabe norabuena donde quisiere -dijo don Quijote-, y veamos si se puede mover Rocinante. 2288Tornóle a poner las piernas, y él tornó a dar saltos y a estarse quedo: tanto estaba de bien atado. En esto, parece ser, o