(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2014-11-04 ω
1796que lo gustase? En esto, hizo su operación el brebaje, y comenzó el pobre escudero a desaguarse por entrambas canales, con 1797tanta priesa que la estera de enea, sobre quien se había vuelto a echar, ni la manta de anjeo con que se cubría, fueron más 1798de provecho. Sudaba y trasudaba con tales parasismos y accidentes, que no solamente él, sino todos pensaron que se le acababa 1799 la vida. Duróle esta borrasca y mala andanza casi dos horas, al cabo de las cuales no quedó como su amo, sino tan molido y 1800quebrantado que no se podía tener. Pero don Quijote, que, como se ha dicho, se sintió aliviado y sano, quiso partirse luego 1801 a buscar aventuras, pareciéndole que todo el tiempo que allí se tardaba era quitársele al mundo y a los en él menesterosos 1802de su favor y amparo; y más con la seguridad y confianza que llevaba en su bálsamo. Y así, forzado deste deseo, él mismo 1803ensilló a Rocinante y enalbardó al jumento de su escudero, a quien también ayudó a vestir y a subir en el asno. Púsose luego 1804 a caballo, y, llegándose a un rincón de la venta, asió de un lanzón que allí estaba, para que le sirviese de lanza. 1805Estábanle mirando todos cuantos había en la venta, que pasaban de más de veinte personas; mirábale también la hija del 1806ventero, y él también no quitaba los ojos della, y de cuando en cuando arrojaba un sospiro que parecía que le arrancaba de 1807lo profundo de sus entrañas, y todos pensaban que debía de ser del dolor que sentía en las costillas; a lo menos, pensábanlo 1808 aquellos que la noche antes le habían visto bizmar. Ya que estuvieron los dos a caballo, puesto a la puerta de la venta, 1809llamó al ventero, y con voz muy reposada y grave le dijo: -Muchas y muy grandes son las mercedes, señor alcaide, que en este 1810 vuestro castillo he recebido, y quedo obligadísimo a agradecéroslas todos los días de mi vida. Si os las puedo pagar en 1811haceros vengado de algún soberbio que os haya fecho algún agravio, sabed que mi oficio no es otro sino valer a los que poco 1812pueden, y vengar a los que reciben tuertos, y castigar alevosías. Recorred vuestra memoria, y si halláis alguna cosa deste 1813jaez que encomendarme, no hay sino decilla; que yo os prometo, por la orden de caballero que recebí, de faceros satisfecho y 1814 pagado a toda vuestra voluntad. El ventero le respondió con el mesmo sosiego: -Señor caballero, yo no tengo necesidad de 1815que vuestra merced me vengue ningún agravio, porque yo tomar la venganza que me parece, cuando se me hacen. Sólo he 1816menester que vuestra merced me pague el gasto que esta noche ha hecho en la venta, así de la paja y cebada de sus dos bestias 1817, como de la cena y camas. -Luego, ¿venta es ésta? -replicó don Quijote. -Y muy honrada -respondió el ventero. -Engañado 1818he vivido hasta aquí -respondió don Quijote-, que en verdad que pensé que era castillo, y no malo; pero, pues es ansí que no 1819es castillo sino venta, lo que se podrá hacer por agora es que perdonéis por la paga, que yo no puedo contravenir a la orden 1820 de los caballeros andantes, de los cuales cierto, sin que hasta ahora haya leído cosa en contrario, que jamás pagaron 1821posada ni otra cosa en venta donde estuviesen, porque se les debe de fuero y de derecho cualquier buen acogimiento que se les 1822 hiciere, en pago del insufrible trabajo que padecen buscando las aventuras de noche y de día, en invierno y en verano, a 1823pie y a caballo, con sed y con hambre, con calor y con frío, sujetos a todas las inclemencias del cielo y a todos los 1824incómodos de la tierra. -Poco tengo yo que ver en eso -respondió el ventero-; págueseme lo que se me debe, y dejémonos de