(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2014-10-20 ω
1361más ciertas? ¿Tengo, si el duro celo está delante, de cerrar estos ojos, si he de vello por mil heridas en el alma abiertas 1362? ¿Quién no abrirá de par en par las puertas a la desconfianza, cuando mira descubierto el desdén, y las sospechas, ¡oh 1363amarga conversión!, verdades hechas, y la limpia verdad vuelta en mentira? ¡Oh, en el reino de amor fieros tiranos celos, 1364ponedme un hierro en estas manos! Dame, desdén, una torcida soga. Mas, ¡ay de !, que, con cruel vitoria, vuestra memoria 1365el sufrimiento ahoga.

Yo muero, en fin; y, porque nunca espere buen suceso en la muerte ni en la vida, pertinaz estaré en
1366 mi fantasía. Diré que va acertado el que bien quiere, y que es más libre el alma más rendida a la de amor antigua tiranía. 1367 Diré que la enemiga siempre mía hermosa el alma como el cuerpo tiene, y que su olvido de mi culpa nace, y que, en fe de 1368los males que nos hace, amor su imperio en justa paz mantiene. Y, con esta opinión y un duro lazo, acelerando el miserable 1369plazo a que me han conducido sus desdenes, ofreceré a los vientos cuerpo y alma, sin lauro o palma de futuros bienes.

1370, que con tantas sinrazones muestras la razón que me fuerza a que la haga a la cansada vida que aborrezco, pues ya ves que 1371te da notorias muestras esta del corazón profunda llaga, de cómo, alegre, a tu rigor me ofrezco, si, por dicha, conoces que 1372 merezco que el cielo claro de tus bellos ojos en mi muerte se turbe, no lo hagas; que no quiero que en nada satisfagas, 1373al darte de mi alma los despojos. Antes, con risa en la ocasión funesta, descubre que el fin mío fue tu fiesta; mas gran 1374simpleza es avisarte desto, pues que está tu gloria conocida en que mi vida llegue al fin tan presto.

Venga, que es
1375tiempo ya, del hondo abismo Tántalo con su sed; Sísifo venga con el peso terrible de su canto; Ticio traya su buitre, y 1376ansimismo con su rueda Egïón no se detenga, ni las hermanas que trabajan tanto; y todos juntos su mortal quebranto 1377trasladen en mi pecho, y en voz baja -si ya a un desesperado son debidas- canten obsequias tristes, doloridas, al cuerpo a 1378quien se niegue aun la mortaja. Y el portero infernal de los tres rostros, con otras mil quimeras y mil monstros, lleven el 1379 doloroso contrapunto; que otra pompa mejor no me parece que la merece un amador difunto.

Canción desesperada, no te
1380quejes cuando mi triste compañía dejes; antes, pues que la causa do naciste con mi desdicha augmenta su ventura, aun en la 1381 sepultura no estés triste.

Bien les pareció, a los que escuchado habían, la canción de Grisóstomo, puesto que el que la
1382leyó dijo que no le parecía que conformaba con la relación que él había oído del recato y bondad de Marcela, porque en ella 1383se quejaba Grisóstomo de celos, sospechas y de ausencia, todo en perjuicio del buen crédito y buena fama de Marcela. A lo 1384cual respondió Ambrosio, como aquel que sabía bien los más escondidos pensamientos de su amigo: -Para que, señor, os 1385satisfagáis desa duda, es bien que sepáis que cuando este desdichado escribió esta canción estaba ausente de Marcela, de 1386quien él se había ausentado por su voluntad, por ver si usaba con él la ausencia de sus ordinarios fueros. Y, como al 1387enamorado ausente no hay cosa que no le fatigue ni temor que no le alcance, así le fatigaban a Grisóstomo los celos 1388imaginados y las sospechas temidas como si fueran verdaderas. Y con esto queda en su punto la verdad que la fama pregona de