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El Quijote
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α Día 2016-04-18 ω
16875así como se fueron, se entraron entrambas con don Quijote, y la sobrina le dijo:

-¿Qué es esto, señor tío? ¿Ahora que
16876pensábamos nosotras que vuestra merced volvía a reducirse en su casa, y pasar en ella una vida quieta y honrada, se quiere 16877meter en nuevos laberintos, haciéndose

Pastorcillo, que vienes,

pastorcico, que vas?

Pues en verdad que está
16878ya duro el alcacel para zampoñas.

A lo que añadió el ama:

Y ¿podrá vuestra merced pasar en el campo las siestas del
16879verano, los serenos del invierno, el aullido de los lobos? No, por cierto, que éste es ejercicio y oficio de hombres 16880robustos, curtidos y criados para tal ministerio casi desde las fajas y mantillas. Aun, mal por mal, mejor es ser caballero 16881 andante que pastor. Mire, señor, tome mi consejo, que no se le doy sobre estar harta de pan y vino, sino en ayunas, y sobre 16882 cincuenta años que tengo de edad: estése en su casa, atienda a su hacienda, confiese a menudo, favorezca a los pobres, y 16883sobre mi ánima si mal le fuere.

-Callad, hijas -les respondió don Quijote-, que yo bien lo que me cumple. Llevadme al
16884lecho, que me parece que no estoy muy bueno, y tened por cierto que, ahora sea caballero andante o pastor por andar, no 16885dejaré siempre de acudir a lo que hubiéredes menester, como lo veréis por la obra.

Y las buenas hijas -que lo eran sin
16886duda ama y sobrina- le llevaron a la cama, donde le dieron de comer y regalaron lo posible.





Capítulo LXXIV. De
16887cómo don Quijote cayó malo, y del testamento que hizo, y su muerte



Como las cosas humanas no sean eternas, yendo
16888siempre en declinación de sus principios hasta llegar a su último fin, especialmente las vidas de los hombres, y como la de 16889 don Quijote no tuviese privilegio del cielo para detener el curso de la suya, llegó su fin y acabamiento cuando él menos lo 16890 pensaba; porque, o ya fuese de la melancolía que le causaba el verse vencido, o ya por la disposición del cielo, que así 16891lo ordenaba, se le arraigó una calentura que le tuvo seis días en la cama, en los cuales fue visitado muchas veces del cura 16892, del bachiller y del barbero, sus amigos, sin quitársele de la cabecera Sancho Panza, su buen escudero.

Éstos, creyendo
16893que la pesadumbre de verse vencido y de no ver cumplido su deseo en la libertad y desencanto de Dulcinea le tenía de aquella 16894 suerte, por todas las vías posibles procuraban alegrarle, diciéndole el bachiller que se animase y levantase, para 16895comenzar su pastoral ejercicio, para el cual tenía ya compuesta una écloga, que mal año para cuantas Sanazaro había 16896compuesto, y que ya tenía comprados de su propio dinero dos famosos perros para guardar el ganado: el uno llamado Barcino, y 16897 el otro Butrón, que se los había vendido un ganadero del Quintanar. Pero no por esto dejaba don Quijote sus tristezas.

16898Llamaron sus amigos al médico, tomóle el pulso, y no le contentó mucho, y dijo que, por o por no, atendiese a la salud de 16899 su alma, porque la del cuerpo corría peligro. Oyólo don Quijote con ánimo sosegado, pero no lo oyeron así su ama, su 16900sobrina y su escudero, los cuales comenzaron a llorar tiernamente, como si ya le tuvieran muerto delante. Fue el parecer del 16901 médico que melancolías y desabrimientos le acababan. Rogó don Quijote que le dejasen solo, porque quería dormir un poco. 16902Hiciéronlo así y durmió de un tirón, como dicen, más de seis horas; tanto, que pensaron el ama y la sobrina que se había de