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El Quijote
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α Día 2016-03-30 ω
16342Quijote

Era la noche algo escura, puesto que la luna estaba en el cielo, pero no en parte que pudiese ser vista: que
16343tal vez la señora Diana se va a pasear a los antípodas, y deja los montes negros y los valles escuros. Cumplió don Quijote 16344con la naturaleza durmiendo el primer sueño, sin dar lugar al segundo; bien al revés de Sancho, que nunca tuvo segundo, 16345porque le duraba el sueño desde la noche hasta la mañana, en que se mostraba su buena complexión y pocos cuidados. Los de 16346don Quijote le desvelaron de manera que despertó a Sancho y le dijo:

-Maravillado estoy, Sancho, de la libertad de tu
16347condición: yo imagino que eres hecho de mármol, o de duro bronce, en quien no cabe movimiento ni sentimiento alguno. Yo 16348velo cuando duermes, yo lloro cuando cantas, yo me desmayo de ayuno cuanto estás perezoso y desalentado de puro harto. 16349 De buenos criados es conllevar las penas de sus señores y sentir sus sentimientos, por el bien parecer siquiera. Mira la 16350serenidad desta noche, la soledad en que estamos, que nos convida a entremeter alguna vigilia entre nuestro sueño. 16351Levántate, por tu vida, y desvíate algún trecho de aquí, y con buen ánimo y denuedo agradecido date trecientos o 16352cuatrocientos azotes a buena cuenta de los del desencanto de Dulcinea; y esto rogando te lo suplico, que no quiero venir 16353contigo a los brazos, como la otra vez, porque que los tienes pesados. Después que te hayas dado, pasaremos lo que resta 16354 de la noche cantando, yo mi ausencia y tu firmeza, dando desde agora principio al ejercicio pastoral que hemos de tener 16355en nuestra aldea.

-Señor -respondió Sancho-, no soy yo religioso para que desde la mitad de mi sueño me levante y me
16356dicipline, ni menos me parece que del estremo del dolor de los azotes se pueda pasar al de la música. Vuesa merced me deje 16357dormir y no me apriete en lo del azotarme; que me hará hacer juramento de no tocarme jamás al pelo del sayo, no que al de 16358mis carnes.

Oh alma endurecida! ¡Oh escudero sin piedad! ¡Oh pan mal empleado y mercedes mal consideradas las que te he
16359 hecho y pienso de hacerte! Por te has visto gobernador, y por te vees con esperanzas propincuas de ser conde, o 16360tener otro título equivalente, y no tardará el cumplimiento de ellas más de cuanto tarde en pasar este año; que yo post 16361tenebras spero lucem.

-No entiendo eso -replico Sancho-; sólo entiendo que, en tanto que duermo, ni tengo temor, ni
16362esperanza, ni trabajo ni gloria; y bien haya el que inventó el sueño, capa que cubre todos los humanos pensamientos, manjar 16363que quita la hambre, agua que ahuyenta la sed, fuego que calienta el frío, frío que templa el ardor, y, finalmente, moneda 16364general con que todas las cosas se compran, balanza y peso que iguala al pastor con el rey y al simple con el discreto. 16365Sola una cosa tiene mala el sueño, según he oído decir, y es que se parece a la muerte, pues de un dormido a un muerto hay 16366muy poca diferencia.

-Nunca te he oído hablar, Sancho -dijo don Quijote-, tan elegantemente como ahora, por donde vengo
16367a conocer ser verdad el refrán que algunas veces sueles decir: "No con quien naces, sino con quien paces".

Ah, pesia
16368 tal -replicó Sancho-, señor nuestro amo! No soy yo ahora el que ensarta refranes, que también a vuestra merced se le caen 16369de la boca de dos en dos mejor que a , sino que debe de haber entre los míos y los suyos esta diferencia: que los de 16370vuestra merced vendrán a tiempo y los míos a deshora; pero, en efecto, todos son refranes.

En esto estaban, cuando