El Quijote
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15166 decir en breves palabras. En una aldea que está hasta dos leguas de aquí, donde hay mucha gente principal y muchos hidalgos 15167 y ricos, entre muchos amigos y parientes se concertó que con sus hijos, mujeres y hijas, vecinos, amigos y parientes, nos 15168viniésemos a holgar a este sitio, que es uno de los más agradables de todos estos contornos, formando entre todos una nueva 15169 y pastoril Arcadia, vistiéndonos las doncellas de zagalas y los mancebos de pastores. Traemos estudiadas dos églogas, una 15170del famoso poeta Garcilaso, y otra del excelentísimo Camoes, en su misma lengua portuguesa, las cuales hasta agora no hemos 15171 representado. Ayer fue el primero día que aquí llegamos; tenemos entre estos ramos plantadas algunas tiendas, que dicen se 15172 llaman de campaña, en el margen de un abundoso arroyo que todos estos prados fertiliza; tendimos la noche pasada estas 15173redes de estos árboles para engañar los simples pajarillos, que, ojeados con nuestro ruido, vinieren a dar en ellas. Si 15174gustáis, señor, de ser nuestro huésped, seréis agasajado liberal y cortésmente; porque por agora en este sitio no ha de 15175entrar la pesadumbre ni la melancolía.
Calló y no dijo más. A lo que respondió don Quijote:
-Por cierto, hermosísima 15176señora, que no debió de quedar más suspenso ni admirado Anteón cuando vio al improviso bañarse en las aguas a Diana, como 15177yo he quedado atónito en ver vuestra belleza. Alabo el asumpto de vuestros entretenimientos, y el de vuestros ofrecimientos 15178agradezco; y, si os puedo servir, con seguridad de ser obedecidas me lo podéis mandar; porque no es ésta la profesión mía, 15179sino de mostrarme agradecido y bienhechor con todo género de gente, en especial con la principal que vuestras personas 15180representa; y, si como estas redes, que deben de ocupar algún pequeño espacio, ocuparan toda la redondez de la tierra, 15181buscara yo nuevos mundos por do pasar sin romperlas; y porque deis algún crédito a esta mi exageración, ved que os lo 15182promete, por lo menos, don Quijote de la Mancha, si es que ha llegado a vuestros oídos este nombre.
-¡Ay, amiga de mi 15183alma -dijo entonces la otra zagala-, y qué ventura tan grande nos ha sucedido! ¿Ves este señor que tenemos delante? Pues 15184hágote saber que es el más valiente, y el más enamorado, y el más comedido que tiene el mundo, si no es que nos miente y 15185nos engaña una historia que de sus hazañas anda impresa y yo he leído. Yo apostaré que este buen hombre que viene consigo 15186es un tal Sancho Panza, su escudero, a cuyas gracias no hay ningunas que se le igualen.
-Así es la verdad -dijo Sancho-: 15187que yo soy ese gracioso y ese escudero que vuestra merced dice, y este señor es mi amo, el mismo don Quijote de la Mancha 15188historiado y referido.
-¡Ay! -dijo la otra-. Supliquémosle, amiga, que se quede; que nuestros padres y nuestros hermanos 15189gustarán infinito dello, que también he oído yo decir de su valor y de sus gracias lo mismo que tú me has dicho, y, sobre 15190todo, dicen dél que es el más firme y más leal enamorado que se sabe, y que su dama es una tal Dulcinea del Toboso, a quien 15191en toda España la dan la palma de la hermosura.
-Con razón se la dan -dijo don Quijote-, si ya no lo pone en duda vuestra 15192 sin igual belleza. No os canséis, señoras, en detenerme, porque las precisas obligaciones de mi profesión no me dejan 15193reposar en ningún cabo.
Llegó, en esto, adonde los cuatro estaban un hermano de una de las dos pastoras, vestido asimismo
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