(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2016-02-11 ω
14998porque le ha perdonado, o la parte, o la justicia. Fuese la gente, volviéronse el duque y don Quijote al castillo, 14999encerraron a Tosilos, quedaron doña Rodríguez y su hija contentísimas de ver que, por una vía o por otra, aquel caso había 15000de parar en casamiento, y Tosilos no esperaba menos.





Capítulo LVII. Que trata de cómo don Quijote se despidió del
15001 duque, y de lo que le sucedió con la discreta y desenvuelta Altisidora, doncella de la duquesa

Ya le pareció a don
15002Quijote que era bien salir de tanta ociosidad como la que en aquel castillo tenía; que se imaginaba ser grande la falta que 15003su persona hacía en dejarse estar encerrado y perezoso entre los infinitos regalos y deleites que como a caballero andante 15004aquellos señores le hacían, y parecíale que había de dar cuenta estrecha al cielo de aquella ociosidad y encerramiento; y 15005así, pidió un día licencia a los duques para partirse. Diéronsela, con muestras de que en gran manera les pesaba de que los 15006dejase. Dio la duquesa las cartas de su mujer a Sancho Panza, el cual lloró con ellas, y dijo:

-¿Quién pensara que
15007esperanzas tan grandes como las que en el pecho de mi mujer Teresa Panza engendraron las nuevas de mi gobierno habían de 15008parar en volverme yo agora a las arrastradas aventuras de mi amo don Quijote de la Mancha? Con todo esto, me contento de 15009ver que mi Teresa correspondió a ser quien es, enviando las bellotas a la duquesa; que, a no habérselas enviado, quedando 15010yo pesaroso, me mostrara ella desagradecida. Lo que me consuela es que esta dádiva no se le puede dar nombre de cohecho, 15011porque ya tenía yo el gobierno cuando ella las envió, y está puesto en razón que los que reciben algún beneficio, aunque 15012sea con niñerías, se muestren agradecidos. En efecto, yo entré desnudo en el gobierno y salgo desnudo dél; y así, podré 15013decir con segura conciencia, que no es poco: "Desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano".

Esto pasaba entre
15014Sancho el día de la partida; y, saliendo don Quijote, habiéndose despedido la noche antes de los duques, una mañana se 15015presentó armado en la plaza del castillo. Mirábanle de los corredores toda la gente del castillo, y asimismo los duques 15016salieron a verle. Estaba Sancho sobre su rucio, con sus alforjas, maleta y repuesto, contentísimo, porque el mayordomo del 15017duque, el que fue la Trifaldi, le había dado un bolsico con docientos escudos de oro, para suplir los menesteres del camino, 15018 y esto aún no lo sabía don Quijote.

Estando, como queda dicho, mirándole todos, a deshora, entre las otras dueñas y
15019doncellas de la duquesa, que le miraban, alzó la voz la desenvuelta y discreta Altisidora, y en son lastimero dijo:

-
15020Escucha, mal caballero;

detén un poco las riendas;

no fatigues las ijadas

de tu mal regida bestia.

Mira, falso,
15021que no huyas

de alguna serpiente fiera,

sino de una corderilla

que está muy lejos de oveja.

has burlado,
15022monstruo horrendo,

la más hermosa doncella

que Dïana vio en sus montes,

que Venus miró en sus selvas.

Cruel
15023Vireno, fugitivo Eneas,

Barrabás te acompañe; allá te avengas.

llevas, ¡llevar impío!,

en las garras de tus
15024cerras

las entrañas de una humilde,

como enamorada, tierna.

Llévaste tres tocadores,

y unas ligas, de unas
15025piernas

que al mármol puro se igualan

en lisas, blancas y negras.

Llévaste dos mil suspiros,

que, a ser de fuego,