(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2016-01-17 ω
14300 y verán con los ojos lo que no creen por los oídos.

-Esa ida a toca -dijo Sanchica-: lléveme vuestra merced, señor, a
14301las ancas de su rocín, que yo iré de muy buena gana a ver a mi señor padre.

-Las hijas de los gobernadores no han de ir
14302solas por los caminos, sino acompañadas de carrozas y literas y de gran número de sirvientes.

-Par Dios -respondió Sancha
14303-, tan bién me vaya yo sobre una pollina como sobre un coche. ¡Hallado la habéis la melindrosa!

-Calla, mochacha -dijo
14304Teresa-, que no sabes lo que te dices, y este señor está en lo cierto: que tal el tiempo, tal el tiento; cuando Sancho, 14305Sancha, y cuando gobernador, señora, y no si diga algo.

-Más dice la señora Teresa de lo que piensa -dijo el paje-; y
14306denme de comer y despáchenme luego, porque pienso volverme esta tarde.

A lo que dijo el cura:

-Vuestra merced se
14307vendrá a hacer penitencia conmigo, que la señora Teresa más tiene voluntad que alhajas para servir a tan buen huésped.

14308Rehusólo el paje; pero, en efecto, lo hubo de conceder por su mejora, y el cura le llevó consigo de buena gana, por tener 14309lugar de preguntarle de espacio por don Quijote y sus hazañas.

El bachiller se ofreció de escribir las cartas a Teresa de
14310 la respuesta, pero ella no quiso que el bachiller se metiese en sus cosas, que le tenía por algo burlón; y así, dio un 14311bollo y dos huevos a un monacillo que sabía escribir, el cual le escribió dos cartas, una para su marido y otra para la 14312duquesa, notadas de su mismo caletre, que no son las peores que en esta grande historia se ponen, como se verá adelante.

14313



Capítulo LI. Del progreso del gobierno de Sancho Panza, con otros sucesos tales como buenos

Amaneció el día que
14314 se siguió a la noche de la ronda del gobernador, la cual el maestresala pasó sin dormir, ocupado el pensamiento en el 14315rostro, brío y belleza de la disfrazada doncella; y el mayordomo ocupó lo que della faltaba en escribir a sus señores lo 14316que Sancho Panza hacía y decía, tan admirado de sus hechos como de sus dichos: porque andaban mezcladas sus palabras y sus 14317acciones, con asomos discretos y tontos.

Levantóse, en fin, el señor gobernador, y, por orden del doctor Pedro Recio, le
14318hicieron desayunar con un poco de conserva y cuatro tragos de agua fría, cosa que la trocara Sancho con un pedazo de pan y 14319un racimo de uvas; pero, viendo que aquello era más fuerza que voluntad, pasó por ello, con harto dolor de su alma y fatiga 14320 de su estómago, haciéndole creer Pedro Recio que los manjares pocos y delicados avivaban el ingenio, que era lo que más 14321convenía a las personas constituidas en mandos y en oficios graves, donde se han de aprovechar no tanto de las fuerzas 14322corporales como de las del entendimiento.

Con esta sofistería padecía hambre Sancho, y tal, que en su secreto maldecía
14323el gobierno y aun a quien se le había dado; pero, con su hambre y con su conserva, se puso a juzgar aquel día, y lo primero 14324que se le ofreció fue una pregunta que un forastero le hizo, estando presentes a todo el mayordomo y los demás acólitos, 14325que fue:

-Señor, un caudaloso río dividía dos términos de un mismo señorío (y esté vuestra merced atento, porque el caso
14326es de importancia y algo dificultoso). Digo, pues, que sobre este río estaba una puente, y al cabo della, una horca y una 14327como casa de audiencia, en la cual de ordinario había cuatro jueces que juzgaban la ley que puso el dueño del río, de la