(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2016-01-14 ω
14216duque mi señor, por el consiguiente; por lo que doy muchas gracias al cielo de no haberme engañado en haberle escogido para 14217 el tal gobierno; porque quiero que sepa la señora Teresa que con dificultad se halla un buen gobernador en el mundo, y tal 14218me haga a Dios como Sancho gobierna.

Ahí le envío, querida mía, una sarta de corales con estremos de oro; yo me
14219holgara que fuera de perlas orientales, pero quien te da el hueso, no te querría ver muerta: tiempo vendrá en que nos 14220conozcamos y nos comuniquemos, y Dios sabe lo que será. Encomiéndeme a Sanchica, su hija, y dígale de mi parte que se 14221apareje, que la tengo de casar altamente cuando menos lo piense.

Dícenme que en ese lugar hay bellotas gordas: envíeme
14222hasta dos docenas, que las estimaré en mucho, por ser de su mano, y escríbame largo, avisándome de su salud y de su 14223bienestar; y si hubiere menester alguna cosa, no tiene que hacer más que boquear: que su boca será medida, y Dios me la 14224guarde. Deste lugar.

Su amiga, que bien la quiere,

La Duquesa.

Ay -dijo Teresa en oyendo la carta-, y qué buena y
14225qué llana y qué humilde señora! Con estas tales señoras me entierren a , y no las hidalgas que en este pueblo se usan, 14226que piensan que por ser hidalgas no las ha de tocar el viento, y van a la iglesia con tanta fantasía como si fuesen las 14227mesmas reinas, que no parece sino que tienen a deshonra el mirar a una labradora; y veis aquí donde esta buena señora, con 14228ser duquesa, me llama amiga, y me trata como si fuera su igual, que igual la vea yo con el más alto campanario que hay en 14229la Mancha. Y, en lo que toca a las bellotas, señor mío, yo le enviaré a su señoría un celemín, que por gordas las pueden 14230venir a ver a la mira y a la maravilla. Y por ahora, Sanchica, atiende a que se regale este señor: pon en orden este caballo 14231, y saca de la caballeriza güevos, y corta tocino adunia, y démosle de comer como a un príncipe, que las buenas nuevas que 14232nos ha traído y la buena cara que él tiene lo merece todo; y, en tanto, saldré yo a dar a mis vecinas las nuevas de nuestro 14233 contento, y al padre cura y a maese Nicolás el barbero, que tan amigos son y han sido de tu padre.

- haré, madre -
14234respondió Sanchica-; pero mire que me ha de dar la mitad desa sarta; que no tengo yo por tan boba a mi señora la duquesa, 14235que se la había de enviar a ella toda.

-Todo es para ti, hija -respondió Teresa-, pero déjamela traer algunos días al
14236cuello, que verdaderamente parece que me alegra el corazón.

-También se alegrarán -dijo el paje- cuando vean el lío que
14237viene en este portamanteo, que es un vestido de paño finísimo que el gobernador sólo un día llevó a caza, el cual todo le 14238envía para la señora Sanchica.

-Que me viva él mil años -respondió Sanchica-, y el que lo trae, ni más ni menos, y aun
14239dos mil, si fuere necesidad.

Salióse en esto Teresa fuera de casa, con las cartas, y con la sarta al cuello, y iba
14240tañendo en las cartas como si fuera en un pandero; y, encontrándose acaso con el cura y Sansón Carrasco, comenzó a bailar y 14241a decir:

A fee que agora que no hay pariente pobre! ¡Gobiernito tenemos! ¡No, sino tómese conmigo la más pintada
14242hidalga, que yo la pondré como nueva!

-¿Qué es esto, Teresa Panza? ¿Qué locuras son éstas, y qué papeles son ésos?

-No
14243 es otra la locura sino que éstas son cartas de duquesas y de gobernadores, y estos que traigo al cuello son corales finos;