(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2016-01-04 ω
13936era algún tanto corto de vista, mi señora la duquesa le despidió, de cuyo pesar, sin duda alguna, tengo para que se le 13937causó el mal de la muerte. Quedé yo viuda y desamparada, y con hija a cuestas, que iba creciendo en hermosura como la espuma 13938 de la mar. Finalmente, como yo tuviese fama de gran labrandera, mi señora la duquesa, que estaba recién casada con el 13939duque mi señor, quiso traerme consigo a este reino de Aragón y a mi hija ni más ni menos, adonde, yendo días y viniendo 13940días, creció mi hija, y con ella todo el donaire del mundo: canta como una calandria, danza como el pensamiento, baila como 13941una perdida, lee y escribe como un maestro de escuela, y cuenta como un avariento. De su limpieza no digo nada: que el agua 13942 que corre no es más limpia, y debe de tener agora, si mal no me acuerdo, diez y seis años, cinco meses y tres días, uno 13943más a menos. En resolución: de esta mi muchacha se enamoró un hijo de un labrador riquísimo que está en una aldea del duque 13944mi señor, no muy lejos de aquí. En efecto, no cómo ni cómo no, ellos se juntaron, y, debajo de la palabra de ser su 13945esposo, burló a mi hija, y no se la quiere cumplir; y, aunque el duque mi señor lo sabe, porque yo me he quejado a él, no 13946una, sino muchas veces, y pedídole mande que el tal labrador se case con mi hija, hace orejas de mercader y apenas quiere 13947oírme; y es la causa que, como el padre del burlador es tan rico y le presta dineros, y le sale por fiador de sus trampas 13948por momentos, no le quiere descontentar ni dar pesadumbre en ningún modoQuerría, pues, señor mío, que vuesa merced 13949tomase a cargo el deshacer este agravio, o ya por ruegos, o ya por armas, pues, según todo el mundo dice, vuesa merced nació 13950 en él para deshacerlos y para enderezar los tuertos y amparar los miserables; y póngasele a vuesa merced por delante la 13951orfandad de mi hija, su gentileza, su mocedad, con todas las buenas partes que he dicho que tiene; que en Dios y en mi 13952conciencia que de cuantas doncellas tiene mi señora, que no hay ninguna que llegue a la suela de su zapato, y que una que 13953llaman Altisidora, que es la que tienen por más desenvuelta y gallarda, puesta en comparación de mi hija, no la llega con 13954dos leguas. Porque quiero que sepa vuesa merced, señor mío, que no es todo oro lo que reluce; porque esta Altisidorilla 13955tiene más de presunción que de hermosura, y más de desenvuelta que de recogida, además que no está muy sana: que tiene un 13956cierto allento cansado, que no hay sufrir el estar junto a ella un momento. Y aun mi señora la duquesa... Quiero callar, 13957que se suele decir que las paredes tienen oídos.

-¿Qué tiene mi señora la duquesa, por vida mía, señora doña Rodríguez? -
13958preguntó don Quijote.

-Con ese conjuro -respondió la dueña-, no puedo dejar de responder a lo que se me pregunta con toda
13959 verdad. ¿Vee vuesa merced, señor don Quijote, la hermosura de mi señora la duquesa, aquella tez de rostro, que no parece 13960sino de una espada acicalada y tersa, aquellas dos mejillas de leche y de carmín, que en la una tiene el sol y en la otra la 13961 luna, y aquella gallardía con que va pisando y aun despreciando el suelo, que no parece sino que va derramando salud donde 13962 pasa? Pues sepa vuesa merced que lo puede agradecer, primero, a Dios, y luego, a dos fuentes que tiene en las dos piernas, 13963 por donde se desagua todo el mal humor de quien dicen los médicos que está llena.

Santa María! -dijo don Quijote-. Y ¿