(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2015-12-29 ω
13768señor don Quijote de la Mancha, porque vea que soy pan agradecido; y vos, como buen secretario y como buen vizcaíno, podéis 13769 añadir todo lo que quisiéredes y más viniere a cuento. Y álcense estos manteles, y denme a de comer, que yo me avendré 13770con cuantas espías y matadores y encantadores vinieren sobre y sobre mi ínsula.

En esto entró un paje, y dijo:

-
13771Aquí está un labrador negociante que quiere hablar a Vuestra Señoría en un negocio, según él dice, de mucha importancia.

13772-Estraño caso es éste -dijo Sancho- destos negociantes. ¿Es posible que sean tan necios, que no echen de ver que semejantes 13773horas como éstas no son en las que han de venir a negociar? ¿Por ventura los que gobernamos, los que somos jueces, no somos 13774 hombres de carne y de hueso, y que es menester que nos dejen descansar el tiempo que la necesidad pide, sino que quieren 13775que seamos hechos de piedra marmol? Por Dios y en mi conciencia que si me dura el gobierno (que no durará, según se me 13776trasluce), que yo ponga en pretina a más de un negociante. Agora decid a ese buen hombre que entre; pero adviértase primero 13777 no sea alguno de los espías, o matador mío.

-No, señor -respondió el paje-, porque parece una alma de cántaro, y yo
13778poco, o él es tan bueno como el buen pan.

-No hay que temer -dijo el mayordomo-, que aquí estamos todos.

-¿Sería
13779posible -dijo Sancho-, maestresala, que agora que no está aquí el doctor Pedro Recio, que comiese yo alguna cosa de peso y 13780de sustancia, aunque fuese un pedazo de pan y una cebolla?

-Esta noche, a la cena, se satisfará la falta de la comida, y
13781quedará Vuestra Señoría satisfecho y pagado -dijo el maestresala.

-Dios lo haga -respondió Sancho.

Y, en esto, entró
13782el labrador, que era de muy buena presencia, y de mil leguas se le echaba de ver que era bueno y buena alma. Lo primero que 13783dijo fue:

-¿Quién es aquí el señor gobernador?

-¿Quién ha de ser -respondió el secretario-, sino el que está sentado
13784en la silla?

-Humíllome, pues, a su presencia -dijo el labrador.

Y, poniéndose de rodillas, le pidió la mano para
13785besársela. Negósela Sancho, y mandó que se levantase y dijese lo que quisiese. Hízolo así el labrador, y luego dijo:

-Yo
13786, señor, soy labrador, natural de Miguel Turra, un lugar que está dos leguas de Ciudad Real.

Otro Tirteafuera tenemos!
13787-dijo Sancho-. Decid, hermano, que lo que yo os decir es que muy bien a Miguel Turra, y que no está muy lejos de mi 13788pueblo.

-Es, pues, el caso, señor -prosiguió el labrador-, que yo, por la misericordia de Dios, soy casado en paz y en
13789haz de la Santa Iglesia Católica Romana; tengo dos hijos estudiantes que el menor estudia para bachiller y el mayor para 13790licenciado; soy viudo, porque se murió mi mujer, o, por mejor decir, me la mató un mal médico, que la purgó estando preñada, 13791 y si Dios fuera servido que saliera a luz el parto, y fuera hijo, yo le pusiere a estudiar para doctor, porque no tuviera 13792invidia a sus hermanos el bachiller y el licenciado.

-De modo -dijo Sancho- que si vuestra mujer no se hubiera muerto, o
13793la hubieran muerto, vos no fuérades agora viudo.

-No, señor, en ninguna manera -respondió el labrador.

Medrados
13794estamos! -replicó Sancho-. Adelante, hermano, que es hora de dormir más que de negociar.

-Digo, pues -dijo el labrador-,
13795que este mi hijo que ha de ser bachiller se enamoró en el mesmo pueblo de una doncella llamada Clara Perlerina, hija de