(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-12-03 ω
13040deseo de recebiros por su gobernador que siempre han tenido, y mi voluntad será la mesma; y no pongáis duda en esta verdad, 13041 señor Sancho, que sería hacer notorio agravio al deseo que de serviros tengo.

-No más, señor -dijo Sancho-: yo soy un
13042pobre escudero y no puedo llevar a cuestas tantas cortesías; suba mi amo, tápenme estos ojos y encomiéndenme a Dios, y 13043avísenme si cuando vamos por esas altanerías podré encomendarme a Nuestro Señor o invocar los ángeles que me favorezcan.

13044A lo que respondió Trifaldi:

-Sancho, bien podéis encomendaros a Dios o a quien quisiéredes, que Malambruno, aunque es
13045encantador, es cristiano, y hace sus encantamentos con mucha sagacidad y con mucho tiento, sin meterse con nadie.

Ea,
13046pues -dijo Sancho-, Dios me ayude y la Santísima Trinidad de Gaeta!

-Desde la memorable aventura de los batanes -dijo don
13047Quijote-, nunca he visto a Sancho con tanto temor como ahora, y si yo fuera tan agorero como otros, su pusilanimidad me 13048hiciera algunas cosquillas en el ánimo. Pero llegaos aquí, Sancho, que con licencia destos señores os quiero hablar aparte 13049dos palabras.

Y, apartando a Sancho entre unos árboles del jardín y asiéndole ambas las manos, le dijo:

-Ya vees,
13050Sancho hermano, el largo viaje que nos espera, y que sabe Dios cuándo volveremos dél, ni la comodidad y espacio que nos 13051darán los negocios; así, querría que ahora te retirases en tu aposento, como que vas a buscar alguna cosa necesaria para el 13052 camino, y, en un daca las pajas, te dieses, a buena cuenta de los tres mil y trecientos azotes a que estás obligado, 13053siquiera quinientos, que dados te los tendrás, que el comenzar las cosas es tenerlas medio acabadas.

Par Dios -dijo
13054Sancho-, que vuestra merced debe de ser menguado! Esto es como aquello que dicen: "¡en priesa me vees y doncellez me 13055demandas!" ¿Ahora que tengo de ir sentado en una tabla rasa, quiere vuestra merced que me lastime las posas? En verdad en 13056verdad que no tiene vuestra merced razón. Vamos ahora a rapar estas dueñas, que a la vuelta yo le prometo a vuestra merced, 13057 como quien soy, de darme tanta priesa a salir de mi obligación, que vuestra merced se contente, y no le digo más.

Y don
13058Quijote respondió:

-Pues con esa promesa, buen Sancho, voy consolado, y creo que la cumplirás, porque, en efecto, aunque
13059tonto, eres hombre verídico.

-No soy verde, sino moreno -dijo Sancho-, pero aunque fuera de mezcla, cumpliera mi palabra.
13060

Y con esto se volvieron a subir en Clavileño, y al subir dijo don Quijote:

-Tapaos, Sancho, y subid, Sancho, que quien
13061 de tan lueñes tierras envía por nosotros no será para engañarnos, por la poca gloria que le puede redundar de engañar a 13062quien dél se fía; y, puesto que todo sucediese al revés de lo que imagino, la gloria de haber emprendido esta hazaña no la 13063podrá escurecer malicia alguna.

-Vamos, señor -dijo Sancho-, que las barbas y lágrimas destas señoras las tengo clavadas
13064 en el corazón, y no comeré bocado que bien me sepa hasta verlas en su primera lisura. Suba vuesa merced y tápese primero, 13065que si yo tengo de ir a las ancas, claro está que primero sube el de la silla.

-Así es la verdad -replicó don Quijote.
13066Y, sacando un pañuelo de la faldriquera, pidió a la Dolorida que le cubriese muy bien los ojos, y, habiéndoselos cubierto, 13067se volvió a descubrir y dijo:

-Si mal no me acuerdo, yo he leído en Virgilio aquello del Paladión de Troya, que fue un