(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2015-11-18 ω
12620sobran.

-De las sobras no habrá que avisar -respondió Merlín-, porque, llegando al cabal número, luego quedará de
12621improviso desencantada la señora Dulcinea, y vendrá a buscar, como agradecida, al buen Sancho, y a darle gracias, y aun 12622premios, por la buena obra. Así que no hay de qué tener escrúpulo de las sobras ni de las faltas, ni el cielo permita que yo 12623 engañe a nadie, aunque sea en un pelo de la cabeza.

Ea, pues, a la mano de Dios! -dijo Sancho-. Yo consiento en mi
12624mala ventura; digo que yo acepto la penitencia con las condiciones apuntadas.

Apenas dijo estas últimas palabras Sancho,
12625cuando volvió a sonar la música de las chirimías y se volvieron a disparar infinitos arcabuces, y don Quijote se colgó del 12626cuello de Sancho, dándole mil besos en la frente y en las mejillas. La duquesa y el duque y todos los circunstantes dieron 12627muestras de haber recebido grandísimo contento, y el carro comenzó a caminar; y, al pasar, la hermosa Dulcinea inclinó la 12628cabeza a los duques y hizo una gran reverencia a Sancho.

Y ya, en esto, se venía a más andar el alba, alegre y risueña:
12629las florecillas de los campos se descollaban y erguían, y los líquidos cristales de los arroyuelos, murmurando por entre 12630blancas y pardas guijas, iban a dar tributo a los ríos que los esperaban. La tierra alegre, el cielo claro, el aire limpio, 12631 la luz serena, cada uno por y todos juntos, daban manifiestas señales que el día, que al aurora venía pisando las faldas 12632, había de ser sereno y claro. Y, satisfechos los duques de la caza y de haber conseguido su intención tan discreta y 12633felicemente, se volvieron a su castillo, con prosupuesto de segundar en sus burlas, que para ellos no había veras que más 12634gusto les diesen.





Capítulo XXXVI. Donde se cuenta la estraña y jamás imaginada aventura de la dueña Dolorida,
12635alias de la condesa Trifaldi, con una carta que Sancho Panza escribió a su mujer Teresa Panza

Tenía un mayordomo el
12636duque de muy burlesco y desenfadado ingenio, el cual hizo la figura de Merlín y acomodó todo el aparato de la aventura 12637pasada, compuso los versos y hizo que un paje hiciese a Dulcinea. Finalmente, con intervención de sus señores, ordenó otra 12638del más gracioso y estraño artificio que puede imaginarse.

Preguntó la duquesa a Sancho otro día si había comenzado la
12639tarea de la penitencia que había de hacer por el desencanto de Dulcinea. Dijo que , y que aquella noche se había dado 12640cinco azotes. Preguntóle la duquesa que con qué se los había dado. Respondió que con la mano.

-Eso -replicó la duquesa-
12641más es darse de palmadas que de azotes. Yo tengo para que el sabio Merlín no estará contento con tanta blandura; menester 12642 será que el buen Sancho haga alguna diciplina de abrojos, o de las de canelones, que se dejen sentir; porque la letra con 12643sangre entra, y no se ha de dar tan barata la libertad de una tan gran señora como lo es Dulcinea por tan poco precio; y 12644advierta Sancho que las obras de caridad que se hacen tibia y flojamente no tienen mérito ni valen nada.

A lo que
12645respondió Sancho:

-Déme vuestra señoría alguna diciplina o ramal conveniente, que yo me daré con él como no me duela
12646demasiado, porque hago saber a vuesa merced que, aunque soy rústico, mis carnes tienen más de algodón que de esparto, y no 12647será bien que yo me descríe por el provecho ajeno.

-Sea en buena hora -respondió la duquesa-: yo os daré mañana una