(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-11-07 ω
12312cruz está el diablo, y que no es oro todo lo que reluce, y que de entre los bueyes, arados y coyundas sacaron al labrador 12313Wamba para ser rey de España, y de entre los brocados, pasatiempos y riquezas sacaron a Rodrigo para ser comido de culebras, 12314 si es que las trovas de los romances antiguos no mienten.

-Y ¡cómo que no mienten! -dijo a esta sazón doña Rodríguez la
12315dueña, que era una de las escuchantes-: que un romance hay que dice que metieron al rey Rodrigo, vivo vivo, en una tumba 12316llena de sapos, culebras y lagartos, y que de allí a dos días dijo el rey desde dentro de la tumba, con voz doliente y baja 12317:

Ya me comen, ya me comen

por do más pecado había;

y, según esto, mucha razón tiene este señor en decir que quiere
12318más ser más labrador que rey, si le han de comer sabandijas.

No pudo la duquesa tener la risa, oyendo la simplicidad de
12319su dueña, ni dejó de admirarse en oír las razones y refranes de Sancho, a quien dijo:

-Ya sabe el buen Sancho que lo que
12320una vez promete un caballero procura cumplirlo, aunque le cueste la vida. El duque, mi señor y marido, aunque no es de los 12321andantes, no por eso deja de ser caballero, y así, cumplirá la palabra de la prometida ínsula, a pesar de la invidia y de la 12322 malicia del mundo. Esté Sancho de buen ánimo, que cuando menos lo piense se verá sentado en la silla de su ínsula y en la 12323de su estado, y empuñará su gobierno, que con otro de brocado de tres altos lo deseche. Lo que yo le encargo es que mire 12324cómo gobierna sus vasallos, advirtiendo que todos son leales y bien nacidos.

-Eso de gobernarlos bien -respondió Sancho-
12325no hay para qué encargármelo, porque yo soy caritativo de mío y tengo compasión de los pobres; y a quien cuece y amasa, no 12326le hurtes hogaza; y para mi santiguada que no me han de echar dado falso; soy perro viejo, y entiendo todo tus, tus, y 12327despabilarme a sus tiempos, y no consiento que me anden musarañas ante los ojos, porque dónde me aprieta el zapato: 12328dígolo porque los buenos tendrán conmigo mano y concavidad, y los malos, ni pie ni entrada. Y paréceme a que en esto de 12329los gobiernos todo es comenzar, y podría ser que a quince días de gobernador me comiese las manos tras el oficio y supiese 12330más dél que de la labor del campo, en que me he criado.

-Vos tenéis razón razón, Sancho -dijo la duquesa-, que nadie nace
12331enseñado, y de los hombres se hacen los obispos, que no de las piedras. Pero, volviendo a la plática que poco ha tratábamos 12332 del encanto de la señora Dulcinea, tengo por cosa cierta y más que averiguada que aquella imaginación que Sancho tuvo de 12333burlar a su señor y darle a entender que la labradora era Dulcinea, y que si su señor no la conocía debía de ser por estar 12334encantada, toda fue invención de alguno de los encantadores que al señor don Quijote persiguen; porque real y verdaderamente 12335 yo de buena parte que la villana que dio el brinco sobre la pollina era y es Dulcinea del Toboso, y que el buen Sancho, 12336 pensando ser el engañador, es el engañado; y no hay poner más duda en esta verdad que en las cosas que nunca vimos; y sepa 12337 el señor Sancho Panza que también tenemos acá encantadores que nos quieren bien, y nos dicen lo que pasa por el mundo, pura 12338 y sencillamente, sin enredos ni máquinas; y créame Sancho que la villana brincadora era y es Dulcinea del Toboso, que está 12339 encantada como la madre que la parió; y cuando menos nos pensemos, la habemos de ver en su propia figura, y entonces