(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-10-15 ω
11666la jira que tuve con la espuma que saqué de las ollas de Camacho, y lo que comí y bebí y dormí en casa de Basilio, todo el 11667otro tiempo he dormido en la dura tierra, al cielo abierto, sujeto a lo que dicen inclemencias del cielo, sustentándome con 11668rajas de queso y mendrugos de pan, y bebiendo aguas, ya de arroyos, ya de fuentes, de las que encontramos por esos 11669andurriales donde andamos.

-Confieso -dijo don Quijote- que todo lo que dices, Sancho, sea verdad. ¿Cuánto parece que os
11670debo dar más de lo que os daba Tomé Carrasco?

-A mi parecer -dijo Sancho-, con dos reales más que vuestra merced añadiese
11671cada mes me tendría por bien pagado. Esto es cuanto al salario de mi trabajo; pero, en cuanto a satisfacerme a la palabra y 11672 promesa que vuestra merced me tiene hecha de darme el gobierno de una ínsula, sería justo que se me añadiesen otros seis 11673reales, que por todos serían treinta.

-Está muy bien -replicó don Quijote-; y, conforme al salario que vos os habéis
11674señalado, 23 días ha que salimos de nuestro pueblo: contad, Sancho, rata por cantidad, y mirad lo que os debo, y pagaos, 11675como os tengo dicho, de vuestra mano.

Oh, cuerpo de ! -dijo Sancho-, que va vuestra merced muy errado en esta cuenta
11676, porque en lo de la promesa de la ínsula se ha de contar desde el día que vuestra merced me la prometió hasta la presente 11677hora en que estamos.

-Pues, ¿qué tanto ha, Sancho, que os la prometí? -dijo don Quijote.

-Si yo mal no me acuerdo -
11678respondió Sancho-, debe de haber más de veinte años, tres días más a menos.

Diose don Quijote una gran palmada en la
11679frente, y comenzó a reír muy de gana, y dijo:

-Pues no anduve yo en Sierra Morena, ni en todo el discurso de nuestras
11680salidas, sino dos meses apenas, y ¿dices, Sancho, que ha veinte años que te prometí la ínsula? Ahora digo que quieres que se 11681 consuman en tus salarios el dinero que tienes mío; y si esto es así, y gustas dello, desde aquí te lo doy, y buen 11682provecho te haga; que, a trueco de verme sin tan mal escudero, holgaréme de quedarme pobre y sin blanca. Pero dime, 11683prevaricador de las ordenanzas escuderiles de la andante caballería, ¿dónde has visto , o leído, que ningún escudero de 11684caballero andante se haya puesto con su señor en tanto más cuánto me habéis de dar cada mes porque os sirva? Éntrate, 11685éntrate, malandrín, follón y vestiglo, que todo lo pareces; éntrate, digo, por el mare magnum de sus historias, y si 11686hallares que algún escudero haya dicho, ni pensado, lo que aquí has dicho, quiero que me le claves en la frente, y, por 11687añadidura, me hagas cuatro mamonas selladas en mi rostro. Vuelve las riendas, o el cabestro, al rucio, y vuélvete a tu casa 11688, porque un solo paso desde aquí no has de pasar más adelante conmigo. ¡Oh pan mal conocido! ¡Oh promesas mal colocadas! ¡Oh 11689 hombre que tiene más de bestia que de persona! ¿Ahora, cuando yo pensaba ponerte en estado, y tal, que a pesar de tu mujer 11690 te llamaran señoría, te despides? ¿Ahora te vas, cuando yo venía con intención firme y valedera de hacerte señor de la 11691mejor ínsula del mundo? En fin, como has dicho otras veces, no es la miel... etc. Asno eres, y asno has de ser, y en asno 11692 has de parar cuando se te acabe el curso de la vida; que para tengo que antes llegará ella a su último término que 11693caigas y des en la cuenta de que eres bestia.

Miraba Sancho a don Quijote de en hito en hito, en tanto que los tales