(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2015-10-05 ω
11394ni "a prueba y estése", como entre nosotros.

-Niño, niño -dijo con voz alta a esta sazón don Quijote-, seguid vuestra
11395historia línea recta, y no os metáis en las curvas o transversales; que, para sacar una verdad en limpio, menester son 11396muchas pruebas y repruebas.

También dijo maese Pedro desde dentro:

-Muchacho, no te metas en dibujos, sino haz lo que
11397ese señor te manda, que será lo más acertado; sigue tu canto llano, y no te metas en contrapuntos, que se suelen quebrar de 11398 sotiles.

-Yo lo haré así -respondió el muchacho; y prosiguió, diciendo-: Esta figura que aquí parece a caballo, cubierta
11399 con una capa gascona, es la mesma de don Gaiferos, a quien su esposa, ya vengada del atrevimiento del enamorado moro, con 11400mejor y más sosegado semblante, se ha puesto a los miradores de la torre, y habla con su esposo, creyendo que es algún 11401pasajero, con quien pasó todas aquellas razones y coloquios de aquel romance que dicen:

Caballero, si a Francia ides,

11402por Gaiferos preguntad;

las cuales no digo yo ahora, porque de la prolijidad se suele engendrar el fastidio; basta ver
11403cómo don Gaiferos se descubre, y que por los ademanes alegres que Melisendra hace se nos da a entender que ella le ha 11404conocido, y más ahora que veemos se descuelga del balcón, para ponerse en las ancas del caballo de su buen esposo. Mas, ¡ay 11405, sin ventura!, que se le ha asido una punta del faldellín de uno de los hierros del balcón, y está pendiente en el aire, 11406sin poder llegar al suelo. Pero veis cómo el piadoso cielo socorre en las mayores necesidades, pues llega don Gaiferos, y, 11407sin mirar si se rasgará o no el rico faldellín, ase della, y mal su grado la hace bajar al suelo, y luego, de un brinco, la 11408 pone sobre las ancas de su caballo, a horcajadas como hombre, y la manda que se tenga fuertemente y le eche los brazos por 11409 las espaldas, de modo que los cruce en el pecho, porque no se caiga, a causa que no estaba la señora Melisendra 11410acostumbrada a semejantes caballerías. Veis también cómo los relinchos del caballo dan señales que va contento con la 11411valiente y hermosa carga que lleva en su señor y en su señora. Veis cómo vuelven las espaldas y salen de la ciudad, y 11412alegres y regocijados toman de París la vía. ¡Vais en paz, oh par sin par de verdaderos amantes! ¡Lleguéis a salvamento a 11413vuestra deseada patria, sin que la fortuna ponga estorbo en vuestro felice viaje! ¡Los ojos de vuestros amigos y parientes 11414os vean gozar en paz tranquila los días, que los de Néstor sean, que os quedan de la vida!

Aquí alzó otra vez la voz
11415maese Pedro, y dijo:

-Llaneza, muchacho; no te encumbres, que toda afectación es mala.

No respondió nada el intérprete;
11416 antes, prosiguió, diciendo:

-No faltaron algunos ociosos ojos, que lo suelen ver todo, que no viesen la bajada y la
11417subida de Melisendra, de quien dieron noticia al rey Marsilio, el cual mandó luego tocar al arma; y miren con qué priesa, 11418que ya la ciudad se hunde con el son de las campanas que en todas las torres de las mezquitas suenan.

Eso no! -dijo a
11419esta sazón don Quijote-: en esto de las campanas anda muy impropio maese Pedro, porque entre moros no se usan campanas, sino 11420 atabales, y un género de dulzainas que parecen nuestras chirimías; y esto de sonar campanas en Sansueña sin duda que es un 11421 gran disparate.

Lo cual oído por maese Pedro, cesó el tocar y dijo:

-No mire vuesa merced en niñerías, señor don