(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2015-08-24 ω
10217gana -respondió Sancho-; pero, ¿qué se han hecho los leones? ¿Son muertos, o vivos?

Entonces el leonero, menudamente y
10218por sus pausas, contó el fin de la contienda, exagerando, como él mejor pudo y supo, el valor de don Quijote, de cuya vista 10219 el león, acobardado, no quiso ni osó salir de la jaula, puesto que había tenido un buen espacio abierta la puerta de la 10220jaula; y que, por haber él dicho a aquel caballero que era tentar a Dios irritar al león para que por fuerza saliese, como 10221él quería que se irritase, mal de su grado y contra toda su voluntad, había permitido que la puerta se cerrase.

-¿Qué te
10222parece desto, Sancho? -dijo don Quijote-. ¿Hay encantos que valgan contra la verdadera valentía? Bien podrán los 10223encantadores quitarme la ventura, pero el esfuerzo y el ánimo, será imposible.

Dio los escudos Sancho, unció el carretero
10224, besó las manos el leonero a don Quijote por la merced recebida, y prometióle de contar aquella valerosa hazaña al mismo 10225rey, cuando en la corte se viese.

-Pues, si acaso Su Majestad preguntare quién la hizo, diréisle que el Caballero de los
10226Leones, que de aquí adelante quiero que en éste se trueque, cambie, vuelva y mude el que hasta aquí he tenido del Caballero 10227de la Triste Figura; y en esto sigo la antigua usanza de los andantes caballeros, que se mudaban los nombres cuando querían 10228, o cuando les venía a cuento.

Siguió su camino el carro, y don Quijote, Sancho y el del Verde Gabán prosiguieron el
10229suyo.

En todo este tiempo no había hablado palabra don Diego de Miranda, todo atento a mirar y a notar los hechos y
10230palabras de don Quijote, pareciéndole que era un cuerdo loco y un loco que tiraba a cuerdo. No había aún llegado a su 10231noticia la primera parte de su historia; que si la hubiera leído, cesara la admiración en que lo ponían sus hechos y sus 10232palabras, pues ya supiera el género de su locura; pero, como no la sabía, ya le tenía por cuerdo y ya por loco, porque lo 10233que hablaba era concertado, elegante y bien dicho, y lo que hacía, disparatado, temerario y tonto. Y decía entre :

-¿
10234Qué más locura puede ser que ponerse la celada llena de requesones y darse a entender que le ablandaban los cascos los 10235encantadores? Y ¿qué mayor temeridad y disparate que querer pelear por fuerza con leones?

Destas imaginaciones y deste
10236soliloquio le sacó don Quijote, diciéndole:

-¿Quién duda, señor don Diego de Miranda, que vuestra merced no me tenga en
10237su opinión por un hombre disparatado y loco? Y no sería mucho que así fuese, porque mis obras no pueden dar testimonio de 10238otra cosa. Pues, con todo esto, quiero que vuestra merced advierta que no soy tan loco ni tan menguado como debo de haberle 10239 parecido. Bien parece un gallardo caballero, a los ojos de su rey, en la mitad de una gran plaza, dar una lanzada con 10240felice suceso a un bravo toro; bien parece un caballero, armado de resplandecientes armas, pasar la tela en alegres justas 10241delante de las damas, y bien parecen todos aquellos caballeros que en ejercicios militares, o que lo parezcan, entretienen 10242y alegran, y, si se puede decir, honran las cortes de sus príncipes; pero sobre todos éstos parece mejor un caballero 10243andante, que por los desiertos, por las soledades, por las encrucijadas, por las selvas y por los montes anda buscando 10244peligrosas aventuras, con intención de darles dichosa y bien afortunada cima, sólo por alcanzar gloriosa fama y duradera.