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El Quijote
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α Día 2015-08-15 ω
9966que, por hacer labor con todo el vestido, parecían mejor que si fuera de oro puro. Cuando llegó a ellos, el caminante los 9967saludó cortésmente, y, picando a la yegua, se pasaba de largo; pero don Quijote le dijo:

-Señor galán, si es que vuestra
9968merced lleva el camino que nosotros y no importa el darse priesa, merced recibiría en que nos fuésemos juntos.

-En verdad
9969-respondió el de la yegua- que no me pasara tan de largo, si no fuera por temor que con la compañía de mi yegua no se 9970alborotara ese caballo.

-Bien puede, señor -respondió a esta sazón Sancho-, bien puede tener las riendas a su yegua,
9971porque nuestro caballo es el más honesto y bien mirado del mundo: jamás en semejantes ocasiones ha hecho vileza alguna, y una 9972 vez que se desmandó a hacerla la lastamos mi señor y yo con las setenas. Digo otra vez que puede vuestra merced detenerse, 9973si quisiere; que, aunque se la den entre dos platos, a buen seguro que el caballo no la arrostre.

Detuvo la rienda el
9974caminante, admirándose de la apostura y rostro de don Quijote, el cual iba sin celada, que la llevaba Sancho como maleta en 9975el arzón delantero de la albarda del rucio; y si mucho miraba el de lo verde a don Quijote, mucho más miraba don Quijote al 9976de lo verde, pareciéndole hombre de chapa. La edad mostraba ser de cincuenta años; las canas, pocas, y el rostro, aguileño; 9977la vista, entre alegre y grave; finalmente, en el traje y apostura daba a entender ser hombre de buenas prendas.

Lo que
9978juzgó de don Quijote de la Mancha el de lo verde fue que semejante manera ni parecer de hombre no le había visto jamás: 9979admiróle la longura de su caballo, la grandeza de su cuerpo, la flaqueza y amarillez de su rostro, sus armas, su ademán y 9980compostura: figura y retrato no visto por luengos tiempos atrás en aquella tierra. Notó bien don Quijote la atención con que 9981el caminante le miraba, y leyóle en la suspensión su deseo; y, como era tan cortés y tan amigo de dar gusto a todos, antes 9982que le preguntase nada, le salió al camino, diciéndole:

-Esta figura que vuesa merced en ha visto, por ser tan nueva y
9983tan fuera de las que comúnmente se usan, no me maravillaría yo de que le hubiese maravillado; pero dejará vuesa merced de 9984estarlo cuando le diga, como le digo, que soy caballero

destos que dicen las gentes

que a sus aventuras van.

Salí de
9985 mi patria, empeñé mi hacienda, dejé mi regalo, y entreguéme en los brazos de la Fortuna, que me llevasen donde más fuese 9986servida. Quise resucitar la ya muerta andante caballería, y ha muchos días que, tropezando aquí, cayendo allí, despeñándome 9987acá y levantándome acullá, he cumplido gran parte de mi deseo, socorriendo viudas, amparando doncellas y favoreciendo 9988casadas, huérfanos y pupilos, propio y natural oficio de caballeros andantes; y así, por mis valerosas, muchas y cristianas 9989hazañas he merecido andar ya en estampa en casi todas o las más naciones del mundo. Treinta mil volúmenes se han impreso de 9990mi historia, y lleva camino de imprimirse treinta mil veces de millares, si el cielo no lo remedia. Finalmente, por 9991encerrarlo todo en breves palabras, o en una sola, digo que yo soy don Quijote de la Mancha, por otro nombre llamado el 9992Caballero de la Triste Figura; y, puesto que las propias alabanzas envilecen, esme forzoso decir yo tal vez las mías, y esto 9993 se entiende cuando no se halla presente quien las diga; así que, señor gentilhombre, ni este caballo, esta lanza, ni este