El Quijote
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9911le olvidasen sus vanidades, o se diese lugar de buscar a su locura algún conveniente remedio.
Aceptólo Carrasco, y 9912ofreciósele por escudero Tomé Cecial, compadre y vecino de Sancho Panza, hombre alegre y de lucios cascos. Armóse Sansón 9913como queda referido y Tomé Cecial acomodó sobre sus naturales narices las falsas y de máscara ya dichas, porque no fuese 9914conocido de su compadre cuando se viesen; y así, siguieron el mismo viaje que llevaba don Quijote, y llegaron casi a 9915hallarse en la aventura del carro de la Muerte. Y, finalmente, dieron con ellos en el bosque, donde les sucedió todo lo que 9916el prudente ha leído; y si no fuera por los pensamientos extraordinarios de don Quijote, que se dio a entender que el 9917bachiller no era el bachiller, el señor bachiller quedara imposibilitado para siempre de graduarse de licenciado, por no 9918haber hallado nidos donde pensó hallar pájaros.
Tomé Cecial, que vio cuán mal había logrado sus deseos y el mal paradero 9919que había tenido su camino, dijo al bachiller:
-Por cierto, señor Sansón Carrasco, que tenemos nuestro merecido: con 9920facilidad se piensa y se acomete una empresa, pero con dificultad las más veces se sale della. Don Quijote loco, nosotros 9921cuerdos: él se va sano y riendo, vuesa merced queda molido y triste. Sepamos, pues, ahora, cuál es más loco: ¿el que lo es 9922por no poder menos, o el que lo es por su voluntad?
A lo que respondió Sansón:
-La diferencia que hay entre esos dos 9923locos es que el que lo es por fuerza lo será siempre, y el que lo es de grado lo dejará de ser cuando quisiere.
-Pues así 9924es -dijo Tomé Cecial-, yo fui por mi voluntad loco cuando quise hacerme escudero de vuestra merced, y por la misma quiero 9925dejar de serlo y volverme a mi casa.
-Eso os cumple -respondió Sansón-, porque pensar que yo he de volver a la mía, hasta 9926 haber molido a palos a don Quijote, es pensar en lo escusado; y no me llevará ahora a buscarle el deseo de que cobre su 9927juicio, sino el de la venganza; que el dolor grande de mis costillas no me deja hacer más piadosos discursos.
En esto 9928fueron razonando los dos, hasta que llegaron a un pueblo donde fue ventura hallar un algebrista, con quien se curó el Sansón 9929desgraciado. Tomé Cecial se volvió y le dejó, y él quedó imaginando su venganza; y la historia vuelve a hablar dél a su 9930tiempo, por no dejar de regocijarse ahora con don Quijote.
Capítulo XVI. De lo que sucedió a don Quijote con un 9931discreto caballero de la Mancha
Con la alegría, contento y ufanidad que se ha dicho, seguía don Quijote su jornada, 9932imaginándose por la pasada vitoria ser el caballero andante más valiente que tenía en aquella edad el mundo; daba por 9933acabadas y a felice fin conducidas cuantas aventuras pudiesen sucederle de allí adelante; tenía en poco a los encantos y a 9934los encantadores; no se acordaba de los inumerables palos que en el discurso de sus caballerías le habían dado, ni de la 9935pedrada que le derribó la mitad de los dientes, ni del desagradecimiento de los galeotes, ni del atrevimiento y lluvia de 9936estacas de los yangüeses. Finalmente, decía entre sí que si él hallara arte, modo o manera como desencantar a su señora 9937Dulcinea, no invidiara a la mayor ventura que alcanzó o pudo alcanzar el más venturoso caballero andante de los pasados
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