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El Quijote
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α Día 2015-08-11 ω
9854encontró al de los Espejos con tanta fuerza, que mal de su grado le hizo venir al suelo por las ancas del caballo, dando tal 9855 caída, que, sin mover pie ni mano, dio señales de que estaba muerto.

Apenas le vio caído Sancho, cuando se deslizó del
9856alcornoque y a toda priesa vino donde su señor estaba, el cual, apeándose de Rocinante, fue sobre el de los Espejos, y, 9857quitándole las lazadas del yelmo para ver si era muerto y para que le diese el aire si acaso estaba vivo; y vio... ¿Quién 9858podrá decir lo que vio, sin causar admiración, maravilla y espanto a los que lo oyeren? Vio, dice la historia, el rostro 9859mesmo, la misma figura, el mesmo aspecto, la misma fisonomía, la mesma efigie, la pespetiva mesma del bachiller Sansón 9860Carrasco; y, así como la vio, en altas voces dijo:

Acude, Sancho, y mira lo que has de ver y no lo has creer! ¡Aguija,
9861hijo, y advierte lo que puede la magia, lo que pueden los hechiceros y los encantadores!

Llegó Sancho, y, como vio el
9862rostro del bachiller Carrasco, comenzó a hacerse mil cruces y a santiguarse otras tantas. En todo esto, no daba muestras de 9863estar vivo el derribado caballero, y Sancho dijo a don Quijote:

-Soy de parecer, señor mío, que, por o por no, vuesa
9864merced hinque y meta la espada por la boca a este que parece el bachiller Sansón Carrasco; quizá matará en él a alguno de 9865sus enemigos los encantadores.

-No dices mal -dijo don Quijote-, porque de los enemigos, los menos.

Y, sacando la espada
9866 para poner en efecto el aviso y consejo de Sancho, llegó el escudero del de los Espejos, ya sin las narices que tan feo le 9867habían hecho, y a grandes voces dijo:

-Mire vuesa merced lo que hace, señor don Quijote, que ese que tiene a los pies es
9868el bachiller Sansón Carrasco, su amigo, y yo soy su escudero.

Y, viéndole Sancho sin aquella fealdad primera, le dijo:

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9869¿Y las narices?

A lo que él respondió:

-Aquí las tengo, en la faldriquera.

Y, echando mano a la derecha, sacó unas
9870narices de pasta y barniz, de máscara, de la manifatura que quedan delineadas. Y, mirándole más y más Sancho, con voz 9871admirativa y grande, dijo:

Santa María, y valme! ¿Éste no es Tomé Cecial, mi vecino y mi compadre?

-Y ¡cómo si lo soy!
9872 -respondió el ya desnarigado escudero-: Tomé Cecial soy, compadre y amigo Sancho Panza, y luego os diré los arcaduces, 9873embustes y enredos por donde soy aquí venido; y en tanto, pedid y suplicad al señor vuestro amo que no toque, maltrate, 9874hiera ni mate al caballero de los Espejos, que a sus pies tiene, porque sin duda alguna es el atrevido y mal aconsejado del 9875bachiller Sansón Carrasco, nuestro compatrioto.

En esto, volvió en el de los Espejos, lo cual visto por don Quijote, le
9876puso la punta desnuda de su espada encima del rostro, y le dijo:

-Muerto sois, caballero, si no confesáis que la sin par
9877Dulcinea del Toboso se aventaja en belleza a vuestra Casildea de Vandalia; y demás de esto habéis de prometer, si de esta 9878contienda y caída quedárades con vida, de ir a la ciudad del Toboso y presentaros en su presencia de mi parte, para que haga 9879 de vos lo que más en voluntad le viniere; y si os dejare en la vuestra, asimismo habéis de volver a buscarme, que el rastro 9880de mis hazañas os servirá de guía que os traiga donde yo estuviere, y a decirme lo que con ella hubiéredes pasado; 9881condiciones que, conforme a las que pusimos antes de nuestra batalla, no salen de los términos de la andante caballería.

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