(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-07-23 ω
9321mando las crías que este año me dieren las tres yeguas mías, que sabes que quedan para parir en el prado concejil de 9322nuestro pueblo.

-A las crías me atengo -respondió Sancho-, porque de ser buenos los despojos de la primera aventura no
9323está muy cierto.

Ya en esto salieron de la selva, y descubrieron cerca a las tres aldeanas. Tendió don Quijote los ojos
9324por todo el camino del Toboso, y como no vio sino a las tres labradoras, turbóse todo, y preguntó a Sancho si las había 9325dejado fuera de la ciudad.

-¿Cómo fuera de la ciudad? -respondió-. ¿Por ventura tiene vuesa merced los ojos en el
9326colodrillo, que no vee que son éstas, las que aquí vienen, resplandecientes como el mismo sol a mediodía?

-Yo no veo,
9327Sancho -dijo don Quijote-, sino a tres labradoras sobre tres borricos.

Agora me libre Dios del diablo! -respondió Sancho
9328-. Y ¿es posible que tres hacaneas, o como se llaman, blancas como el ampo de la nieve, le parezcan a vuesa merced borricos? 9329 ¡Vive el Señor, que me pele estas barbas si tal fuese verdad!

-Pues yo te digo, Sancho amigo -dijo don Quijote-, que es
9330tan verdad que son borricos, o borricas, como yo soy don Quijote y Sancho Panza; a lo menos, a tales me parecen.

-
9331Calle, señor -dijo Sancho-, no diga la tal palabra, sino despabile esos ojos, y venga a hacer reverencia a la señora de sus 9332pensamientos, que ya llega cerca.

Y, diciendo esto, se adelantó a recebir a las tres aldeanas; y, apeándose del rucio,
9333tuvo del cabestro al jumento de una de las tres labradoras, y, hincando ambas rodillas en el suelo, dijo:

-Reina y
9334princesa y duquesa de la hermosura, vuestra altivez y grandeza sea servida de recebir en su gracia y buen talente al cautivo 9335caballero vuestro, que allí está hecho piedra mármol, todo turbado y sin pulsos de verse ante vuestra magnífica presencia. 9336Yo soy Sancho Panza, su escudero, y él es el asendereado caballero don Quijote de la Mancha, llamado por otro nombre el 9337Caballero de la Triste Figura.

A esta sazón, ya se había puesto don Quijote de hinojos junto a Sancho, y miraba con ojos
9338desencajados y vista turbada a la que Sancho llamaba reina y señora, y, como no descubría en ella sino una moza aldeana, y no 9339 de muy buen rostro, porque era carirredonda y chata, estaba suspenso y admirado, sin osar desplegar los labios. Las 9340labradoras estaban asimismo atónitas, viendo aquellos dos hombres tan diferentes hincados de rodillas, que no dejaban pasar 9341adelante a su compañera; pero, rompiendo el silencio la detenida, toda desgraciada y mohína, dijo:

-Apártense nora en tal
9342del camino, y déjenmos pasar, que vamos de priesa.

A lo que respondió Sancho:

Oh princesa y señora universal del
9343Toboso! ¿Cómo vuestro magnánimo corazón no se enternece viendo arrodillado ante vuestra sublimada presencia a la coluna y 9344sustento de la andante caballería?

Oyendo lo cual, otra de las dos dijo:

-Mas, ¡jo, que te estrego, burra de mi suegro!
9345¡Mirad con qué se vienen los señoritos ahora a hacer burla de las aldeanas, como si aquí no supiésemos echar pullas como 9346ellos! Vayan su camino, e déjenmos hacer el nueso, y serles ha sano.

-Levántate, Sancho -dijo a este punto don Quijote-,
9347que ya veo que la Fortuna, de mi mal no harta, tiene tomados los caminos todos por donde pueda venir algún contento a esta 9348ánima mezquina que tengo en las carnes. Y , ¡oh estremo del valor que puede desearse, término de la humana gentileza,