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El Quijote
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α Día 2015-07-02 ω
8733Toboso.

El bachiller respondió que, puesto que él no era de los famosos poetas que había en España, que decían que no eran
8734 sino tres y medio, que no dejaría de componer los tales metros, aunque hallaba una dificultad grande en su composición, a 8735causa que las letras que contenían el nombre eran diez y siete; y que si hacía cuatro castellanas de a cuatro versos, sobrara 8736 una letra; y si de a cinco, a quien llaman décimas o redondillas, faltaban tres letras; pero, con todo eso, procuraría 8737embeber una letra lo mejor que pudiese, de manera que en las cuatro castellanas se incluyese el nombre de Dulcinea del 8738Toboso.

-Ha de ser así en todo caso -dijo don Quijote-; que si allí no va el nombre patente y de manifiesto, no hay mujer
8739que crea que para ella se hicieron los metros.

Quedaron en esto y en que la partida sería de allí a ocho días. Encargó don
8740 Quijote al bachiller la tuviese secreta, especialmente al cura y a maese Nicolás, y a su sobrina y al ama, porque no 8741estorbasen su honrada y valerosa determinación. Todo lo prometió Carrasco. Con esto se despidió, encargando a don Quijote 8742que de todos sus buenos o malos sucesos le avisase, habiendo comodidad; y así, se despidieron, y Sancho fue a poner en orden 8743 lo necesario para su jornada.





Capítulo V. De la discreta y graciosa plática que pasó entre Sancho Panza y su
8744mujer Teresa Panza, y otros sucesos dignos de felice recordación

(Llegando a escribir el traductor desta historia este
8745quinto capítulo, dice que le tiene por apócrifo, porque en él habla Sancho Panza con otro estilo del que se podía prometer 8746de su corto ingenio, y dice cosas tan sutiles, que no tiene por posible que él las supiese; pero que no quiso dejar de 8747traducirlo, por cumplir con lo que a su oficio debía; y así, prosiguió diciendo:)

Llegó Sancho a su casa tan regocijado y
8748alegre, que su mujer conoció su alegría a tiro de ballesta; tanto, que la obligó a preguntarle:

-¿Qué traés, Sancho amigo,
8749 que tan alegre venís?

A lo que él respondió:

-Mujer mía, si Dios quisiera, bien me holgara yo de no estar tan contento
8750como muestro.

-No os entiendo, marido -replicó ella-, y no qué queréis decir en eso de que os holgáredes, si Dios
8751quisiera, de no estar contento; que, maguer tonta, no yo quién recibe gusto de no tenerle.

-Mirad, Teresa -respondió
8752Sancho-: yo estoy alegre porque tengo determinado de volver a servir a mi amo don Quijote, el cual quiere la vez tercera 8753salir a buscar las aventuras; y yo vuelvo a salir con él, porque lo quiere así mi necesidad, junto con la esperanza, que me 8754alegra, de pensar si podré hallar otros cien escudos como los ya gastados, puesto que me entristece el haberme de apartar de 8755 ti y de mis hijos; y si Dios quisiera darme de comer a pie enjuto y en mi casa, sin traerme por vericuetos y encrucijadas, 8756pues lo podía hacer a poca costa y no más de quererlo, claro está que mi alegría fuera más firme y valedera, pues que la que 8757 tengo va mezclada con la tristeza del dejarte; así que, dije bien que holgara, si Dios quisiera, de no estar contento.

-
8758Mirad, Sancho -replicó Teresa-: después que os hicistes miembro de caballero andante habláis de tan rodeada manera, que no 8759hay quien os entienda.

-Basta que me entienda Dios, mujer -respondió Sancho-, que Él es el entendedor de todas las cosas,
8760 y quédese esto aquí; y advertid, hermana, que os conviene tener cuenta estos tres días con el rucio, de manera que esté