(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-06-15 ω
8260con esto me despido, ofreciendo a Vuestra Excelencia los Trabajos de Persiles y Sigismunda, libro a quien daré fin dentro de 8261cuatro meses, Deo volente; el cual ha de ser o el más malo o el mejor que en nuestra lengua se haya compuesto, quiero decir 8262de los de entretenimiento; y digo que me arrepiento de haber dicho el más malo, porque, según la opinión de mis amigos, ha 8263de llegar al estremo de bondad posible.

Venga Vuestra Excelencia con la salud que es deseado; que ya estará Persiles para
8264 besarle las manos, y yo los pies, como criado que soy de Vuestra Excelencia. De Madrid, último de otubre de mil seiscientos 8265y quince.

Criado de Vuestra Excelencia,

Miguel de Cervantes Saavedra.





Capítulo Primero. De lo que el cura y
8266el barbero pasaron con don Quijote cerca de su enfermedad

Cuenta Cide Hamete Benengeli, en la segunda parte desta
8267historia y tercera salida de don Quijote, que el cura y el barbero se estuvieron casi un mes sin verle, por no renovarle y 8268traerle a la memoria las cosas pasadas; pero no por esto dejaron de visitar a su sobrina y a su ama, encargándolas tuviesen 8269cuenta con regalarle, dándole a comer cosas confortativas y apropiadas para el corazón y el celebro, de donde procedía, según 8270 buen discurso, toda su mala ventura. Las cuales dijeron que así lo hacían, y lo harían, con la voluntad y cuidado posible, 8271porque echaban de ver que su señor por momentos iba dando muestras de estar en su entero juicio; de lo cual recibieron los 8272dos gran contento, por parecerles que habían acertado en haberle traído encantado en el carro de los bueyes, como se contó en 8273 la primera parte desta tan grande como puntual historia, en su último capítulo. Y así, determinaron de visitarle y hacer 8274esperiencia de su mejoría, aunque tenían casi por imposible que la tuviese, y acordaron de no tocarle en ningún punto de la 8275andante caballería, por no ponerse a peligro de descoser los de la herida, que tan tiernos estaban.

Visitáronle, en fin, y
8276 halláronle sentado en la cama, vestida una almilla de bayeta verde, con un bonete colorado toledano; y estaba tan seco y 8277amojamado, que no parecía sino hecho de carne momia. Fueron dél muy bien recebidos, preguntáronle por su salud, y él dio 8278cuenta de y de ella con mucho juicio y con muy elegantes palabras; y en el discurso de su plática vinieron a tratar en 8279esto que llaman razón de estado y modos de gobierno, enmendando este abuso y condenando aquél, reformando una costumbre y 8280desterrando otra, haciéndose cada uno de los tres un nuevo legislador, un Licurgo moderno o un Solón flamante; y de tal 8281manera renovaron la república, que no pareció sino que la habían puesto en una fragua, y sacado otra de la que pusieron; y 8282habló don Quijote con tanta discreción en todas las materias que se tocaron, que los dos esaminadores creyeron 8283indubitadamente que estaba del todo bueno y en su entero juicio.

Halláronse presentes a la plática la sobrina y ama, y no
8284se hartaban de dar gracias a Dios de ver a su señor con tan buen entendimiento; pero el cura, mudando el propósito primero, 8285que era de no tocarle en cosa de caballerías, quiso hacer de todo en todo esperiencia si la sanidad de don Quijote era falsa 8286 o verdadera, y así, de lance en lance, vino a contar algunas nuevas que habían venido de la corte; y, entre otras, dijo que 8287se tenía por cierto que el Turco bajaba con una poderosa armada, y que no se sabía su designio, ni adónde había de descargar 8288 tan gran nublado; y, con este temor, con que casi cada año nos toca arma, estaba puesta en ella toda la cristiandad, y Su