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El Quijote
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α Día 2015-05-24 ω
7622soltalle les protestaba que no podía dejar de fatigalles el olfato, si de allí no se desviaban.

Tomóle la mano el canónigo
7623, aunque las tenía atadas, y, debajo de su buena fe y palabra, le desenjaularon, de que él se alegró infinito y en grande 7624manera de verse fuera de la jaula. Y lo primero que hizo fue estirarse todo el cuerpo, y luego se fue donde estaba Rocinante, 7625 y, dándole dos palmadas en las ancas, dijo:

-Aún espero en Dios y en su bendita Madre, flor y espejo de los caballos,
7626que presto nos hemos de ver los dos cual deseamos; , con tu señor a cuestas; y yo, encima de ti, ejercitando el oficio para 7627 que Dios me echó al mundo.

Y, diciendo esto, don Quijote se apartó con Sancho en remota parte, de donde vino más
7628aliviado y con más deseos de poner en obra lo que su escudero ordenase.

Mirábalo el canónigo, y admirábase de ver la
7629estrañeza de su grande locura, y de que, en cuanto hablaba y respondía, mostraba tener bonísimo entendimiento: solamente 7630venía a perder los estribos, como otras veces se ha dicho, en tratándole de caballería. Y así, movido de compasión, después 7631de haberse sentado todos en la verde yerba, para esperar el repuesto del canónigo, le dijo:

-¿Es posible, señor hidalgo,
7632que haya podido tanto con vuestra merced la amarga y ociosa letura de los libros de caballerías, que le hayan vuelto el 7633juicio de modo que venga a creer que va encantado, con otras cosas deste jaez, tan lejos de ser verdaderas como lo está la 7634mesma mentira de la verdad? Y ¿cómo es posible que haya entendimiento humano que se a entender que ha habido en el mundo 7635aquella infinidad de Amadises, y aquella turbamulta de tanto famoso caballero, tanto emperador de Trapisonda, tanto 7636Felixmarte de Hircania, tanto palafrén, tanta doncella andante, tantas sierpes, tantos endriagos, tantos gigantes, tantas 7637inauditas aventuras, tanto género de encantamentos, tantas batallas, tantos desaforados encuentros, tanta bizarría de trajes 7638, tantas princesas enamoradas, tantos escuderos condes, tantos enanos graciosos, tanto billete, tanto requiebro, tantas 7639mujeres valientes; y, finalmente, tantos y tan disparatados casos como los libros de caballerías contienen? De decir 7640que, cuando los leo, en tanto que no pongo la imaginación en pensar que son todos mentira y liviandad, me dan algún contento 7641; pero, cuando caigo en la cuenta de lo que son, doy con el mejor dellos en la pared, y aun diera con él en el fuego si 7642cerca o presente le tuviera, bien como a merecedores de tal pena, por ser falsos y embusteros, y fuera del trato que pide la 7643común naturaleza, y como a inventores de nuevas sectas y de nuevo modo de vida, y como a quien da ocasión que el vulgo 7644ignorante venga a creer y a tener por verdaderas tantas necedades como contienen. Y aun tienen tanto atrevimiento, que se 7645atreven a turbar los ingenios de los discretos y bien nacidos hidalgos, como se echa bien de ver por lo que con vuestra 7646merced han hecho, pues le han traído a términos que sea forzoso encerrarle en una jaula, y traerle sobre un carro de bueyes, 7647 como quien trae o lleva algún león o algún tigre, de lugar en lugar, para ganar con él dejando que le vean. ¡Ea, señor don 7648Quijote, duélase de mismo, y redúzgase al gremio de la discreción, y sepa usar de la mucha que el cielo fue servido de 7649darle, empleando el felicísimo talento de su ingenio en otra letura que redunde en aprovechamiento de su conciencia y en 7650aumento de su honra! Y si todavía, llevado de su natural inclinación, quisiere leer libros de hazañas y de caballerías, lea