El Quijote
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6897esperando a ver en qué paraban las diligencias de aquellos caminantes; uno de los cuales halló al mancebo que buscaba, 6898durmiendo al lado de un mozo de mulas, bien descuidado de que nadie ni le buscase, ni menos de que le hallase. El hombre le 6899trabó del brazo y le dijo:
-Por cierto, señor don Luis, que responde bien a quien vos sois el hábito que tenéis, y que 6900dice bien la cama en que os hallo al regalo con que vuestra madre os crió.
Limpióse el mozo los soñolientos ojos y miró de 6901 espacio al que le tenía asido, y luego conoció que era criado de su padre, de que recibió tal sobresalto, que no acertó o 6902no pudo hablarle palabra por un buen espacio. Y el criado prosiguió diciendo:
-Aquí no hay que hacer otra cosa, señor don 6903Luis, sino prestar paciencia y dar la vuelta a casa, si ya vuestra merced no gusta que su padre y mi señor la dé al otro 6904mundo, porque no se puede esperar otra cosa de la pena con que queda por vuestra ausencia.
-Pues, ¿cómo supo mi padre - 6905dijo don Luis- que yo venía este camino y en este traje?
-Un estudiante -respondió el criado- a quien distes cuenta de 6906vuestros pensamientos fue el que lo descubrió, movido a lástima de las que vio que hacía vuestro padre al punto que os echó 6907de menos; y así, despachó a cuatro de sus criados en vuestra busca, y todos estamos aquí a vuestro servicio, más contentos 6908de lo que imaginar se puede, por el buen despacho con que tornaremos, llevándoos a los ojos que tanto os quieren.
-Eso 6909será como yo quisiere, o como el cielo lo ordenare -respondió don Luis.
-¿Qué habéis de querer, o qué ha de ordenar el 6910cielo, fuera de consentir en volveros?; porque no ha de ser posible otra cosa.
Todas estas razones que entre los dos 6911pasaban oyó el mozo de mulas junto a quien don Luis estaba; y, levantándose de allí, fue a decir lo que pasaba a don 6912Fernando y a Cardenio, y a los demás, que ya vestido se habían; a los cuales dijo cómo aquel hombre llamaba de don a aquel 6913muchacho, y las razones que pasaban, y cómo le quería volver a casa de su padre, y el mozo no quería. Y con esto, y con lo 6914que dél sabían de la buena voz que el cielo le había dado, vinieron todos en gran deseo de saber más particularmente quién 6915era, y aun de ayudarle si alguna fuerza le quisiesen hacer; y así, se fueron hacia la parte donde aún estaba hablando y 6916porfiando con su criado.
Salía en esto Dorotea de su aposento, y tras ella doña Clara, toda turbada; y, llamando Dorotea a 6917 Cardenio aparte, le contó en breves razones la historia del músico y de doña Clara, a quien él también dijo lo que pasaba 6918de la venida a buscarle los criados de su padre, y no se lo dijo tan callando que lo dejase de oír Clara; de lo que quedó tan 6919 fuera de sí que, si Dorotea no llegara a tenerla, diera consigo en el suelo. Cardenio dijo a Dorotea que se volviesen al 6920aposento, que él procuraría poner remedio en todo, y ellas lo hicieron.
Ya estaban todos los cuatro que venían a buscar a 6921don Luis dentro de la venta y rodeados dél, persuadiéndole que luego, sin detenerse un punto, volviese a consolar a su padre 6922. Él respondió que en ninguna manera lo podía hacer hasta dar fin a un negocio en que le iba la vida, la honra y el alma. 6923Apretáronle entonces los criados, diciéndole que en ningún modo volverían sin él, y que le llevarían, quisiese o no quisiese. 6924
-Eso no haréis vosotros -replicó don Luis-, si no es llevándome muerto; aunque, de cualquiera manera que me llevéis, será 6925 llevarme sin vida.
Ya a esta sazón habían acudido a la porfía todos los más que en la venta estaban, especialmente
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