(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
en 17000 tuits
α Día 2015-04-19 ω
6607le vio, dijo:

-Seguramente puede vuestra merced entrar y espaciarse en este castillo, que, aunque es estrecho y mal
6608acomodado, no hay estrecheza ni incomodidad en el mundo que no lugar a las armas y a las letras, y más si las armas y 6609letras traen por guía y adalid a la fermosura, como la traen las letras de vuestra merced en esta fermosa doncella, a quien 6610deben no sólo abrirse y manifestarse los castillos, sino apartarse los riscos, y devidirse y abajarse las montañas, para 6611dalle acogida. Entre vuestra merced, digo, en este paraíso, que aquí hallará estrellas y soles que acompañen el cielo que 6612vuestra merced trae consigo; aquí hallará las armas en su punto y la hermosura en su estremo.

Admirado quedó el oidor del
6613razonamiento de don Quijote, a quien se puso a mirar muy de propósito, y no menos le admiraba su talle que sus palabras; y, 6614sin hallar ningunas con que respondelle, se tornó a admirar de nuevo cuando vio delante de a Luscinda, Dorotea y a Zoraida 6615, que, a las nuevas de los nuevos güéspedes y a las que la ventera les había dado de la hermosura de la doncella, habían 6616venido a verla y a recebirla. Pero don Fernando, Cardenio y el cura le hicieron más llanos y más cortesanos ofrecimientos. 6617En efecto, el señor oidor entró confuso, así de lo que veía como de lo que escuchaba, y las hermosas de la venta dieron la 6618bienllegada a la hermosa doncella.

En resolución, bien echó de ver el oidor que era gente principal toda la que allí
6619estaba; pero el talle, visaje y la apostura de don Quijote le desatinaba; y, habiendo pasado entre todos corteses 6620ofrecimientos y tanteado la comodidad de la venta, se ordenó lo que antes estaba ordenado: que todas las mujeres se entrasen 6621 en el camaranchón ya referido, y que los hombres se quedasen fuera, como en su guarda. Y así, fue contento el oidor que su 6622hija, que era la doncella, se fuese con aquellas señoras, lo que ella hizo de muy buena gana. Y con parte de la estrecha cama 6623 del ventero, y con la mitad de la que el oidor traía, se acomodaron aquella noche mejor de lo que pensaban.

El cautivo,
6624que, desde el punto que vio al oidor, le dio saltos el corazón y barruntos de que aquél era su hermano, preguntó a uno de los 6625 criados que con él venían que cómo se llamaba y si sabía de qué tierra era. El criado le respondió que se llamaba el 6626licenciado Juan Pérez de Viedma, y que había oído decir que era de un lugar de las montañas de León. Con esta relación y con 6627 lo que él había visto se acabó de confirmar de que aquél era su hermano, que había seguido las letras por consejo de su 6628padre; y, alborotado y contento, llamando aparte a don Fernando, a Cardenio y al cura, les contó lo que pasaba, 6629certificándoles que aquel oidor era su hermano. Habíale dicho también el criado como iba proveído por oidor a las Indias, en 6630 la Audiencia de Méjico. Supo también como aquella doncella era su hija, de cuyo parto había muerto su madre, y que él había 6631quedado muy rico con el dote que con la hija se le quedó en casa. Pidióles consejo qué modo tendría para descubrirse, o para 6632 conocer primero si, después de descubierto, su hermano, por verle pobre, se afrentaba o le recebía con buenas entrañas.

6633-Déjeseme a el hacer esa experiencia -dijo el cura-; cuanto más, que no hay pensar sino que vos, señor capitán, seréis muy 6634 bien recebido; porque el valor y prudencia que en su buen parecer descubre vuestro hermano no da indicios de ser arrogante 6635ni desconocido, ni que no ha de saber poner los casos de la fortuna en su punto.

-Con todo eso -dijo el capitán- yo