(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-02-28 ω
5159noche encierra a un galán suyo en esta casa y se está con él hasta el día, tan a costa de mi crédito cuanto le quedará campo 5160abierto de juzgarlo al que le viere salir a horas tan inusitadas de mi casa. Y lo que me fatiga es que no la puedo castigar 5161ni reñir: que el ser ella secretario de nuestros tratos me ha puesto un freno en la boca para callar los suyos, y temo que 5162de aquí ha de nacer algún mal suceso. »Al principio que Camila esto decía creyó Lotario que era artificio para desmentille 5163que el hombre que había visto salir era de Leonela, y no suyo; pero, viéndola llorar y afligirse, y pedirle remedio, vino a 5164creer la verdad, y, en creyéndola, acabó de estar confuso y arrepentido del todo. Pero, con todo esto, respondió a Camila 5165que no tuviese pena, que él ordenaría remedio para atajar la insolencia de Leonela. Díjole asimismo lo que, instigado de la 5166furiosa rabia de los celos, había dicho a Anselmo, y cómo estaba concertado de esconderse en la recámara, para ver desde allí 5167 a la clara la poca lealtad que ella le guardaba. Pidióle perdón desta locura, y consejo para poder remedialla y salir bien 5168de tan revuelto laberinto como su mal discurso le había puesto. »Espantada quedó Camila de oír lo que Lotario le decía, y 5169con mucho enojo y muchas y discretas razones le riñó y afeó su mal pensamiento y la simple y mala determinación que había 5170tenido. Pero, como naturalmente tiene la mujer ingenio presto para el bien y para el mal más que el varón, puesto que le va 5171faltando cuando de propósito se pone a hacer discursos, luego al instante halló Camila el modo de remediar tan al parecer 5172inremediable negocio, y dijo a Lotario que procurase que otro día se escondiese Anselmo donde decía, porque ella pensaba 5173sacar de su escondimiento comodidad para que desde allí en adelante los dos se gozasen sin sobresalto alguno; y, sin 5174declararle del todo su pensamiento, le advirtió que tuviese cuidado que, en estando Anselmo escondido, él viniese cuando 5175Leonela le llamase, y que a cuanto ella le dijese le respondiese como respondiera aunque no supiera que Anselmo le escuchaba 5176. Porfió Lotario que le acabase de declarar su intención, porque con más seguridad y aviso guardase todo lo que viese ser 5177necesario. »-Digo -dijo Camila- que no hay más que guardar, si no fuere responderme como yo os preguntare (no queriendo 5178Camila darle antes cuenta de lo que pensaba hacer, temerosa que no quisiese seguir el parecer que a ella tan bueno le 5179parecía, y siguiese o buscase otros que no podrían ser tan buenos). »Con esto, se fue Lotario; y Anselmo, otro día, con la 5180escusa de ir aquella aldea de su amigo, se partió y volvió a esconderse: que lo pudo hacer con comodidad, porque de 5181industria se la dieron Camila y Leonela. »Escondido, pues, Anselmo, con aquel sobresalto que se puede imaginar que tendría 5182el que esperaba ver por sus ojos hacer notomía de las entrañas de su honra, íbase a pique de perder el sumo bien que él 5183pensaba que tenía en su querida Camila. Seguras ya y ciertas Camila y Leonela que Anselmo estaba escondido, entraron en la 5184recámara; y apenas hubo puesto los pies en ella Camilia, cuando, dando un grande suspiro, dijo:

»-¡Ay, Leonela amiga! ¿No
5185sería mejor que, antes que llegase a poner en ejecución lo que no quiero que sepas, porque no procures estorbarlo, que 5186tomases la daga de Anselmo, que te he pedido, y pasases con ella este infame pecho mío? Pero no hagas tal, que no será razón 5187que yo lleve la pena de la ajena culpa. Primero quiero saber qué es lo que vieron en los atrevidos y deshonestos ojos de