El Quijote
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5043 otro piloto de la bondad y fortaleza del navío que el cielo te dio en suerte para que en él pasases la mar deste mundo, sino 5044 haz cuenta que estás ya en seguro puerto, y aférrate con las áncoras de la buena consideración, y déjate estar hasta que te 5045 vengan a pedir la deuda que no hay hidalguía humana que de pagarla se escuse. »Contentísimo quedó Anselmo de las razones de 5046 Lotario, y así se las creyó como si fueran dichas por algún oráculo. Pero, con todo eso, le rogó que no dejase la empresa, 5047aunque no fuese más de por curiosidad y entretenimiento, aunque no se aprovechase de allí adelante de tan ahincadas 5048diligencias como hasta entonces; y que sólo quería que le escribiese algunos versos en su alabanza, debajo del nombre de 5049Clori, porque él le daría a entender a Camila que andaba enamorado de una dama, a quien le había puesto aquel nombre por 5050poder celebrarla con el decoro que a su honestidad se le debía; y que, cuando Lotario no quisiera tomar trabajo de escribir 5051los versos, que él los haría. »-No será menester eso -dijo Lotario-, pues no me son tan enemigas las musas que algunos 5052ratos del año no me visiten. Dile tú a Camila lo que has dicho del fingimiento de mis amores, que los versos yo los haré; si 5053no tan buenos como el subjeto merece, serán, por lo menos, los mejores que yo pudiere. »Quedaron deste acuerdo el 5054impertinente y el traidor amigo; y, vuelto Anselmo a su casa, preguntó a Camila lo que ella ya se maravillaba que no se lo 5055hubiese preguntado: que fue que le dijese la ocasión por que le había escrito el papel que le envió. Camila le respondió que 5056le había parecido que Lotario la miraba un poco más desenvueltamente que cuando él estaba en casa; pero que ya estaba 5057desengañada y creía que había sido imaginación suya, porque ya Lotario huía de vella y de estar con ella a solas. Díjole 5058Anselmo que bien podía estar segura de aquella sospecha, porque él sabía que Lotario andaba enamorado de una doncella 5059principal de la ciudad, a quien él celebraba debajo del nombre de Clori, y que, aunque no lo estuviera, no había que temer 5060de la verdad de Lotario y de la mucha amistad de entrambos. Y, a no estar avisada Camila de Lotario de que eran fingidos 5061aquellos amores de Clori, y que él se lo había dicho a Anselmo por poder ocuparse algunos ratos en las mismas alabanzas de 5062Camila, ella, sin duda, cayera en la desesperada red de los celos; mas, por estar ya advertida, pasó aquel sobresalto sin 5063pesadumbre. »Otro día, estando los tres sobre mesa, rogó Anselmo a Lotario dijese alguna cosa de las que había compuesto a 5064su amada Clori; que, pues Camila no la conocía, seguramente podía decir lo que quisiese. »-Aunque la conociera -respondió 5065Lotario-, no encubriera yo nada, porque cuando algún amante loa a su dama de hermosa y la nota de cruel, ningún oprobrio 5066hace a su buen crédito. Pero, sea lo que fuere, lo que sé decir, que ayer hice un soneto a la ingratitud desta Clori, que 5067dice ansí: Soneto En el silencio de la noche, cuando ocupa el dulce sueño a los mortales, la pobre cuenta de mis ricos 5068males estoy al cielo y a mi Clori dando. Y, al tiempo cuando el sol se va mostrando por las rosadas puertas orientales, 5069con suspiros y acentos desiguales, voy la antigua querella renovando. Y cuando el sol, de su estrellado asiento, derechos 5070rayos a la tierra envía, el llanto crece y doblo los gemidos. Vuelve la noche, y vuelvo al triste cuento, y siempre hallo, 5071en mi mortal porfía, al cielo, sordo; a Clori, sin oídos. »Bien le pareció el soneto a Camila, pero mejor a Anselmo, pues le
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