(c) 2014-15 Diego Buendía
El Quijote
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α Día 2015-01-20 ω
4028ligereza que mi sobresalto y cansancio pedían, me entré por estas montañas, sin llevar otro pensamiento ni otro disignio que 4029 esconderme en ellas y huir de mi padre y de aquellos que de su parte me andaban buscando. »Con este deseo, ha no cuántos 4030 meses que entré en ellas, donde hallé un ganadero que me llevó por su criado a un lugar que está en las entrañas desta 4031sierra, al cual he servido de zagal todo este tiempo, procurando estar siempre en el campo por encubrir estos cabellos que 4032ahora, tan si pensarlo, me han descubierto. Pero toda mi industria y toda mi solicitud fue y ha sido de ningún provecho, 4033pues mi amo vino en conocimiento de que yo no era varón, y nació en él el mesmo mal pensamiento que en mi criado; y, como no 4034 siempre la fortuna con los trabajos da los remedios, no hallé derrumbadero ni barranco de donde despeñar y despenar al amo, 4035como le hallé para el criado; y así, tuve por menor inconveniente dejalle y asconderme de nuevo entre estas asperezas que 4036probar con él mis fuerzas o mis disculpas. Digo, pues, que me torné a emboscar, y a buscar donde sin impedimento alguno 4037pudiese con suspiros y lágrimas rogar al cielo se duela de mi desventura y me industria y favor para salir della, o para 4038dejar la vida entre estas soledades, sin que quede memoria desta triste, que tan sin culpa suya habrá dado materia para que 4039de ella se hable y murmure en la suya y en las ajenas tierras

Capítulo XXIX. Que trata de la discreción de la hermosa
4040Dorotea, con otras cosas de mucho gusto y pasatiempo

-Esta es, señores, la verdadera historia de mi tragedia: mirad y
4041juzgad ahora si los suspiros que escuchastes, las palabras que oístes y las lágrimas que de mis ojos salían, tenían ocasión 4042bastante para mostrarse en mayor abundancia; y, considerada la calidad de mi desgracia, veréis que será en vano el consuelo, 4043 pues es imposible el remedio della. Sólo os ruego (lo que con facilidad podréis y debéis hacer) que me aconsejéis dónde 4044podré pasar la vida sin que me acabe el temor y sobresalto que tengo de ser hallada de los que me buscan; que, aunque que 4045 el mucho amor que mis padres me tienen me asegura que seré dellos bien recebida, es tanta la vergüenza que me ocupa sólo el 4046 pensar que, no como ellos pensaban, tengo de parecer a su presencia, que tengo por mejor desterrarme para siempre de ser 4047vista que no verles el rostro, con pensamiento que ellos miran el mío ajeno de la honestidad que de se debían de tener 4048prometida. Calló en diciendo esto, y el rostro se le cubrió de un color que mostró bien claro el sentimiento y vergüenza del 4049 alma. En las suyas sintieron los que escuchado la habían tanta lástima como admiración de su desgracia; y, aunque luego 4050quisiera el cura consolarla y aconsejarla, tomó primero la mano Cardenio, diciendo: -En fin, señora, que eres la hermosa 4051Dorotea, la hija única del rico Clenardo. Admirada quedó Dorotea cuando oyó el nombre de su padre, y de ver cuán de poco 4052era el que le nombraba, porque ya se ha dicho de la mala manera que Cardenio estaba vestido; y así, le dijo: -Y ¿quién sois 4053vos, hermano, que así sabéis el nombre de mi padre? Porque yo, hasta ahora, si mal no me acuerdo, en todo el discurso del 4054cuento de mi desdicha no le he nombrado. -Soy -respondió Cardenio- aquel sin ventura que, según vos, señora, habéis dicho, 4055Luscinda dijo que era su esposa. Soy el desdichado Cardenio, a quien el mal término de aquel que a vos os ha puesto en el que 4056 estáis me ha traído a que me veáis cual me veis: roto, desnudo, falto de todo humano consuelo y, lo que es peor de todo,